El que probablemente sea el chiste más machista de todos los tiempos es uno que no se puede reproducir entero aquí porque heriría muchas sensibilidades, pero que, para que muchos lo traigan a su mente, es el que empieza con estas palabras: «¿Qué le falta a las mujeres para ser perfectas? Pues que tengan la cabeza plana para dejar encima el cubata etcétera». La barbaridad se contaba con toda soltura hace 30 años, y a mí, como estoy segura que a muchas, no me hacía la menor gracia. Por el contrario, me hacía sentir doblemente humillada: por lo que el chiste contaba y porque alguien, siempre un hombre, se atreviese a contármelo.
Pues bien, las mesas que diseñó la artista Liz Jones para decorar el bar donde el protagonista de ‘La naranja mecánica’ (Alex DeLarge, interpretado por Malcolm McDowell) pasaba el rato con su pandilla bebiendo molokos tienen en cierto modo la misma cualidad que ese chiste, por mucho que caigan del lado del arte.
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