Karin Fisslthaler, 'Times (2023)', 2024/25. Transfer manual de imagen sobre papel, lápiz de color, 130 x 960 cm. Detalle. Foto © Petra Rainer, Bildrecht Vienna/Karin Fisslthaler.
El CCA Andratx presenta Bringing It All Back Home, una exposición colectiva comisariada por Francesco Giaveri que propone repensar la relación entre el público y el espacio expositivo. La muestra, que se inaugurará el 31 de marzo, reúne a dieciséis artistas, entre ellxs Karin Fisslthaler, Gary Hill, Ismar Čirkinagić y Gernot Wieland, todxs ellos residentes recientes en el centro a lo largo, junto a obras de la colección del CCA. Más que una selección de piezas, Giaveri concibe la exposición como un espacio para ser habitado, donde el tiempo de permanencia y la actitud del visitante se transforman en elementos activos de la experiencia.
El concepto de habitar una exposición, en lugar de simplemente visitarla, no es nuevo, pero adquiere aquí un matiz político. Giaveri plantea que el acto de detenerse, de permanecer en las salas del CCA sin la prisa del consumo cultural, puede funcionar como una forma de resistencia frente a la aceleración contemporánea. Las obras seleccionadas –desde las instalaciones de Hill hasta los collages de Andreas Bunte o las esculturas de Robert Davis– buscan crear un entramado de resonancias que el público debe recorrer, reorganizar y, en última instancia, completar con su presencia.
Este enfoque dialoga con la propia naturaleza del CCA Andratx, un centro que, desde su fundación, ha combinado la exhibición de arte con un programa de residencias, lo que convierte el espacio en un lugar de producción tanto como de recepción. La exposición incluye trabajos realizados durante estancias recientes, como las piezas textiles de Fisslthaler o las pinturas de Čirkinagić, junto a obras de la colección y el vídeo de Maynou, que actúa como un puente entre las diferentes generaciones de artistas vinculadxs al centro.
El título Bringing It All Back Home sugiere un regreso, pero también una reapropiación: llevar el arte de vuelta a un espacio íntimo, personal, donde la obra y el espectador puedan coexistir sin la mediación de la prisa o la espectacularización. Giaveri parece preguntarse aquí cómo puede una exposición convertirse en un acto de cuidado, tanto hacia las obras como hacia quienes las observan. En un momento en el que los centros de arte enfrentan el desafío de mantener su relevancia sin caer en la mercantilización de la experiencia, esta propuesta apuesta por la lentitud como valor. No se trata de rechazar la contemporaneidad, sino de ofrecer un contrapunto: un espacio donde lo afectivo y lo imaginativo recuperen su lugar frente a la lógica del consumo rápido.
Habitar una exposición exige tiempo, pero también una disposición a dejar que el arte actúe más allá de lo visual, en el terreno de lo emocional y lo político. En el CCA Andratx, con su arquitectura industrial y su historia como lugar de creación, el escenario parece propicio.
La Fundació Pilar i Joan Miró en Mallorca consolida su papel como plataforma viva de…
Durante doce días, del 26 de marzo al 6 de abril de 2026, el barco…
La muestra explora el paisaje como una construcción que trasciende lo estético, integrando dimensiones geológicas,…
Lla muestra inaugura el programa de exposiciones temporales del museo, y presenta por primera vez…
Dotada con 120.000 dólares y un periodo de producción de 18 meses, la comisión se…
La convocatoria para la 21ª edición del premio ya está abierta: en juego, una exposición…