La programación artística del Museo Guggenheim Bilbao para 2026 define un posicionamiento curatorial de amplio espectro que combina revisión histórica, experimentación formal y atención a prácticas artísticas vinculadas al cuerpo, el espacio y la memoria. A lo largo del año, el Museo articula siete exposiciones temporales y una renovada presentación de la Colección propia, configurando un relato que conecta distintas genealogías del arte de la segunda mitad del siglo XX con lenguajes plenamente contemporáneos.
El calendario expositivo se inicia en marzo con la retrospectiva dedicada a Ruth Asawa (Norwalk, 1926 – San Francisco, 2013), primera muestra de estas características en el Estado. La exposición propone una lectura integral de una trayectoria marcada por la exploración material y la relación entre forma, espacio y gesto. Las esculturas de alambre, junto a dibujos, grabados y obras en bronce, revelan una práctica sostenida en el tiempo que enlaza sensibilidad modernista, experiencia biográfica y compromiso cívico. El proyecto sitúa a Asawa como una figura central en la redefinición de la escultura del periodo de posguerra.
En mayo, la programación continúa con la instalación de Igshaan Adams (Ciudad del Cabo, 1982), cuya obra traslada al espacio museístico una investigación en torno al movimiento, el tejido y la huella corporal. A partir de procesos colaborativos vinculados a la danza, Adams presenta tapices suspendidos que funcionan como registros visuales de gestos colectivos. La propuesta refuerza la dimensión performativa del textil y su capacidad para vehicular memoria, identidad y reparación comunitaria.
Ese mismo periodo acoge la gran retrospectiva dedicada a Jasper Johns (Augusta, 1930), uno de los artistas más influyentes del arte estadounidense del siglo XX. Con un extenso conjunto de obras procedentes de colecciones internacionales, la exposición traza un recorrido por siete décadas de producción, desde las pinturas icónicas de los años cincuenta hasta las series tardías. El proyecto subraya la complejidad analítica de una obra que dialoga con el Pop, el Minimalismo y el Arte Conceptual desde una posición singular.
En el último trimestre del año, el Museo refuerza su apuesta por la imagen en movimiento y la instalación inmersiva. La presentación de Ever is Over All de Pipilotti Rist (Grabs, 1962) recupera una pieza clave del videoarte contemporáneo, donde la poética visual y la carga simbólica articulan una experiencia sensorial envolvente. A continuación, la instalación de Steve McQueen (Beech Grove, 1930 – Ciudad Juárez, 1980) profundiza en las condiciones físicas de la percepción, integrando luz, sonido y escala como elementos escultóricos que interpelan directamente al público.
El cierre del programa expositivo lo protagoniza una ambiciosa muestra dedicada a Dan Flavin (Nueva York, 1933 – 1996), procedente de los fondos del Solomon R. Guggenheim Museum. La selección de obras de las décadas de 1960 a 1980 permite analizar el desarrollo de un vocabulario basado en la luz fluorescente y su impacto en la redefinición del espacio expositivo. La programación culmina con una nueva propuesta de Zadie Xa (Vancouver, 1983), cuya práctica interdisciplinar combina mitología, narración y construcción de entornos inmersivos desde una perspectiva situada en la diáspora.
De forma transversal, la exposición de la Colección del Museo, renovada recientemente, articula un relato plural del arte desde los años cincuenta hasta la actualidad. Las nuevas incorporaciones refuerzan los vínculos entre movimientos, generaciones y lenguajes, consolidando el papel del Museo Guggenheim Bilbao como plataforma de investigación, exhibición y producción de conocimiento en el ámbito del arte contemporáneo.