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Marco Bizzarri – ‘Tomar altura’
TOMAR ALTURA – Marco Bizzarri
Texto: Esmeralda Gómez Galera
Viajes por el norte de Chile, polvo minero en suspensión y escaleras industriales sin destino. Una reflexión pictórica sobre lo efímero, la memoria y las ruinas del extractivismo.
Nota de prensa
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TOMAR ALTURA – ESP
Marco Bizzarri. Balazsi Gallery, junio 2026
“El camino no es una línea que conecta
puntos, sino una línea a lo largo de la
cual se vive.”[1]
I. Recorridos
Todo comienza con el recorrido. Los pasos dejan huellas en el territorio, por ello fueron una de las primeras manifestaciones estéticas. El arquitecto y teórico del caminar Francesco Careri[2] señaló cómo desde los primeros recorridos, que inscribieron cierto orden en los territorios del caos, hasta el caminar entendido como
una práctica artística, se dibuja una línea discontinua que atraviesa milenios. La relación del viaje con las prácticas artísticas es compleja. Por una parte, puede considerarse un fin en sí mismo: una línea vivida. Por otra, puede construir un archivo experiencial que encuentra luego otras formas de ser contado. Pero, ¿cómo
traducir los propios pasos? El viaje se convierte así en una forma de estar en el mundo que nos hace conectar con recuerdos, historias y ficciones.
De este modo Marco Bizzarri ha recorrido el norte de Chile, perdiéndose por el Archipiélago de Humboldt y la región de Los Choros. Ha vuelto sobre sus propios pasos muchas veces y ha encontrado nuevos lugares, todos ellos marcados por la historia industrial y el papel de la minería en Chile. Estas prácticas extractivistas han
configurado el paisaje de la región, modelando su aspecto físico, pero también su constitución sutil: aquello que no se ve...
Durante estos viajes, el artista ha registrado con su cámara los distintos hallazgos, así como una serie de condiciones geográficas y climáticas. En el retorno a estos lugares hay una forma de atención que se afina con el tiempo y se va depositando en un archivo fotográfico a lo largo de los años. Quizá las imágenes, como el paisaje, viven también su propio proceso de sedimentación.
II. Atmósferas
Algo persiste en el aire. Es un polvo fino, procedente de la minería, que se encuentra en suspensión. La actividad extractiva no solo altera la fisonomía del paisaje, también sus propias condiciones de visibilidad. El polvo permanece. Habla de nuestro pasado y de lo que ya no existe. Omnipresente pero no siempre visible,
se revela cuando la luz lo toca.
En las fotografías y pinturas de Marco, la luz es una fuerza que incide de forma directa y constante. Recorre las superficies, atraviesa el espacio y hace visible todo lo que está oculto. La luz desvela la atmósfera polvorienta y las ruinas del extractivismo. En estas condiciones atmosféricas tan específicas, la pintura se
despliega como un problema de representación.
Las imágenes acumuladas durante los viajes actúan como puntos de partida que desencadenan el proceso pictórico. Aquí su práctica se aproxima a lo que Allan Sekula definía como una “forma de conocimiento ligada al archivo”[3], en la que la acumulación de imágenes no conduce a una totalidad, sino a una constelación
abierta de relaciones que va cambiando con el tiempo como un mapa en proceso. A través de capas, veladuras y goteos controlados, la superficie del lienzo adquiere una densidad y una temporalidad propias que resuenan con las del territorio.
III. Líneas
La línea atraviesa el proceso de forma insistente. Aparece en los trayectos que se repiten y en las huellas del desplazamiento. Con el paso del tiempo, Marco ha desarrollado una técnica específica ligada a la línea y a su capacidad para generar el espacio pictórico. Después se produce un dripping controlado que configura la atmósfera de la imagen. Es un proceso lento, que avanza por capas, como si el lienzo también acumulara memoria. Cada línea parece una invitación a entrar en la pintura para quedarse ahí un rato, intentando reconstruir un lugar.
Todas las imágenes que componen esta exposición comparten un elemento recurrente: la presencia de escaleras. Se encuentran en contextos industriales, aisladas y sin una función clara. Son una metáfora de la altura, de aquello que intuimos, pero no llegamos a ver... tienen una dimensión espiritual. Las escaleras nos muestran la posibilidad del colapso, pero también la fragilidad y extraña belleza de las estructuras provisionales que construimos. Tomar altura implica aquí situarse ante la condición efímera de todo cuanto nos rodea.
El paisaje en el que se encuentran las escaleras participa de esa misma deriva entrópica. Estos entornos industriales pueden pensarse a partir de lo que Robert Smithson[4] describió como “ruinas al revés”: estructuras cuya temporalidad resulta incierta, como si no pertenecieran del todo ni al pasado ni al futuro. Las escaleras no
llevan a ninguna parte. Sin embargo, invitan a la posibilidad de una elevación en aquellas preguntas que no alcanzan respuesta.
Quedar en suspensión, igual que el polvo en el paisaje.
Esmeralda Gómez Galera.
[1]Ingold, Tim. Lines: A Brief History. London: Routledge, 2007.
[2]Careri, Francesco. Walkscapes: El andar como práctica estética. Barcelona:
Gustavo Gili, 2002.
[3] Sekula, Allan. “The Body and the Archive.” October 39 (Winter 1986): 3–64.
[4] Smithson, Robert. “A Tour of the Monuments of Passaic, New Jersey.” Artforum,
December 1967.
04
Junio 2026
Marco Bizzarri – ‘Tomar altura’
4 junio - 4 septiembre 2026
Ubicación
BALAZSI
Palma, Carrer Nicolau de Pacs, 25, Illes Balears
Palma, Carrer Nicolau de Pacs, 25, Illes Balears
Horario de apertura
Lunes a Viernes de 11h a 17h
Enlaces oficiales
Artista/s
Autor de texto crítico
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