'Art Workes Agains Arms'; cartel realizado por el colectivo Taring Padi. Cortesía de lxs artistas y ANGA.
La protesta contra el transporte de armamento y la militarización de las infraestructuras portuarias convoca este viernes, 30 de octubre, a trabajadorxs de más de un centenar de puertos en 22 países. Impulsada por una red de sindicatos de Europa y el Mediterráneo, la jornada reclama que las instalaciones civiles no se utilicen para facilitar el envío de material militar a zonas de conflicto. El llamamiento incorpora también reivindicaciones laborales y encuentra adhesiones en el sector cultural, donde colectivos como Art Not Genocide Alliance (ANGA) o Art Workers Italia (AWI) trasladan la movilización al terreno de la producción artística.
En España, la convocatoria se concreta en distintas acciones portuarias. En Barcelona, el personal estibador ha convocado una asamblea informativa entre las 13 y las 15 h, periodo durante el cual quedarán interrumpidas las operaciones en las que interviene este colectivo. La jornada continuará por la tarde con una manifestación organizada por SUDS.CAT, que partirá a las 18.30 h de la avenida del Paral·lel y avanzará hasta el World Trade Center, pasando por la plaza de Drassanes. La movilización barcelonesa se inscribe en una protesta europea contra la utilización de infraestructuras públicas al servicio de la actividad militar.
La participación de organizaciones culturales añade otra dimensión a la jornada. ANGA —Art Not Genocide Alliance— se ha consolidado como una plataforma internacional de artistas, comisarixs y trabajadorxs del arte que cuestiona la presencia institucional de Israel en espacios culturales. Su actividad adquirió especial visibilidad durante la Biennale de Venecia de 2024, cuando una carta abierta impulsada por el colectivo reunió miles de firmas y acompañó una campaña de boicot al pabellón israelí. La presión contribuyó a que el equipo artístico de aquella participación se retirara y el pabellón permaneciera cerrado al público durante la semana de inauguración.
La campaña continuó en la edición de 2026. ANGA dirigió una nueva carta a la presidencia y al consejo de la Biennale para exigir la exclusión de Israel de la 61.ª Exposición Internacional de Arte. El documento reunió el respaldo de artistas, comisarixs y profesionales vinculadxs a los pabellones nacionales y a la exposición central. Ante la falta de respuesta institucional, el colectivo impulsó una jornada de huelga de 24 horas el pasado 8 de mayo, coincidiendo con la semana de apertura. La acción tuvo una repercusión excepcional en la historia reciente de la institución: treinta pabellones cerraron total o parcialmente y más de 3.500 personas participaron en la manifestación que recorrió Venecia desde Via Garibaldi hasta el Arsenale. También hubo artistas que cubrieron o modificaron sus obras como gesto de adhesión.
La convocatoria de mayo articuló dos reivindicaciones que ANGA considera inseparables: el rechazo a la normalización de la violencia contra la población palestina en los espacios culturales y la denuncia de las condiciones precarias que sostienen el funcionamiento de grandes eventos internacionales. En este segundo frente se sitúa el trabajo de AWI, Art Workers Italia, cuya adhesión introduce una perspectiva centrada en los derechos de quienes hacen posible la actividad cultural. La inestabilidad contractual y la falta de protección laboral afectan a numerosos perfiles del sector, desde quienes trabajan en montaje y mediación hasta el personal técnico y de producción. La huelga convierte estas condiciones en una cuestión pública y reclama que el reconocimiento simbólico del trabajo artístico tenga correspondencia en sus condiciones materiales.
Para la jornada del 30 de octubre, la adhesión dentro de la Biennale di Venezia se ha extendido a un grupo amplio de participaciones nacionales. Según el listado difundido hasta ahora, se han sumado los pabellones de Austria, Brasil, Dinamarca, India, Corea, Países Bajos, Malta, Eslovenia, Nueva Zelanda, Reino Unido, Líbano, Canadá, Turquía, Finlandia, Japón y Qatar, con presencia tanto en los Giardini como en el Arsenale. A esta relación se añade el Stirling Book Pavilion. La diversidad de participaciones implicadas muestra cómo la convocatoria ha encontrado respaldo entre equipos e instituciones de distintos ámbitos geográficos y modelos de representación cultural.
En Italia, la jornada coincide además con la huelga general de 24 horas convocada por la Unione Sindacale di Base (USB) en los sectores público y privado. La protesta incluye el rechazo al rearme y a la transferencia de recursos destinados a servicios públicos hacia el gasto militar. En Venecia, la participación de trabajadorxs culturales y la adhesión de colectivos vinculados a la Biennale prolongan una forma de intervención que ya demostró su capacidad para alterar el funcionamiento de la institución.
La conexión entre puertos y espacios expositivos amplía así el alcance de la movilización. Ambos ámbitos dependen de redes de trabajo que suelen permanecer fuera del foco público, aunque resultan esenciales para su actividad. El 30 de octubre, quienes participan en la huelga plantean que esas redes también pueden convertirse en espacios de organización y contestación.
La feria celebra su decimoséptima convocatoria del 30 de octubre al 1 de noviembre en…
La escultura puede transformar nuestra manera de atravesar un espacio. Esta idea articula 'Carrau' (2026),…
Bajo el comisariado de Rosa Lleó, la artista malagueña convierte el museo en un archivo…
El pintor y escultor barcelonés fallece a las puertas de una exposición dedicada a una…
La crítica y comisaria de arte asumirá la dirección de La Virreina Centre de la…
El artista iraní recibe el Premio Antoni Vila Casas de Fotografía 2026 por 'The Incoherence…