El Museo Reina Sofía (Madrid) estrena el nuevo display de la colección: 1975-presente
Vista de la Sala 17 «Una pintura más pintada». Cortesía del Museo Reina Sofía. Fotografía: Roberto Ruiz
La nueva presentación de la colección del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid), en la cuarta planta del Edificio Sabatini, despliega un recorrido dedicado al arte producido desde 1975 hasta la actualidad. El proyecto propone una revisión de medio siglo de prácticas artísticas tomando como punto de inflexión la Transición española, etapa que marcó el final de la dictadura franquista y abrió un proceso de transformación política, cultural y simbólica con impacto directo en la producción cultural.
La elección de ese marco cronológico introduce una reflexión sobre cómo el arte acompañó los cambios sociales posteriores a 1975. La exposición sugiere que la euforia creativa que siguió a la desaparición del régimen convivió pronto con nuevas tensiones colectivas: la las luchas feministas, la emergencia del activismo en torno al sida, la creciente conciencia ecológica, los debates derivados de la descolonización o el clima político internacional marcado por conflictos y terrorismo global. A través de 403 obras de 224 artistas, el museo articula un relato donde los lenguajes artísticos aparecen estrechamente ligados a esos procesos históricos.
Obras inéditas y mayor presencia de artistas mujeres
Uno de los aspectos más visibles del nuevo display reside en la elevada proporción de piezas inéditas: aproximadamente dos tercios de las obras nunca habían sido expuestas en la colección permanente. Este gesto introduce artistas y trabajos menos conocidos, al tiempo que actualiza la narrativa institucional mediante adquisiciones recientes, muchas de ellas centradas en artistas mujeres contemporáneas.
Entre las incorporaciones y relecturas destacan obras vinculadas a prácticas feministas y a políticas de identidad. La presencia de figuras como Judy Chicago (Chicago, 1939), Barbara Hammer (Los Ángeles, 1939) o David Wojnarowicz (Red Bank, 1954) permite abordar cuestiones de género, sexualidad y activismo cultural desde perspectivas históricas diversas. Estas incorporaciones dialogan con artistas españolxs cuya obra se vincula a debates sociales recientes, consolidando una línea de investigación que busca ampliar la representación de voces tradicionalmente menos visibles.
El museo ha subrayado asimismo la voluntad de reforzar la presencia de artistas mujeres en la colección. El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, destacó durante la presentación la apertura hacia nuevas miradas y la incorporación de sensibilidades diversas. La política de adquisiciones reciente muestra un avance en esa dirección, aunque la proporción global evidencia todavía un campo en proceso de reajuste.
Desde el punto de vista museográfico, la nueva presentación introduce un giro perceptible respecto a la etapa dirigida por Manuel Borja-Villel (2008 – 2023), cuyo proyecto situaba la contextualización histórica y política en el centro del discurso mediante archivos, documentos y dispositivos críticos que favorecieron lecturas complejas del arte reciente y sus marcos culturales. En cambio, la orientación impulsada por Manuel Segade concede mayor protagonismo a la materialidad y presencia espacial de las obras, con esculturas, instalaciones y fotografía que configura una experiencia quizás más directa para el público. Este desplazamiento museográfico dialoga con la idea de la colección como un relato abierto y revisable donde, com explica Segade, la experiencia estética y la construcción interpretativa mantienen un equilibrio dinámico susceptible de futuras reformulaciones.
Así, el recorrido expositivo se organiza en tres itinerarios temáticos. El primer itinerario, Una historia de los afectos en el arte contemporáneo, explora cómo los afectos actúan como fuerzas creativas que trascienden lo privado y moldean vínculos políticos y sociales. Los poderes de la ficción: escultura, nuevos materialismos y estéticas relacionales, el segundo itinerario, quiere proponer una experiencia inmersiva para el público, desdibujando la frontera entre realidad y representación. El tercer itinerario, La institución, el mercado y el arte que los excede a ambos, articula genealogías del Museo, desde las primeras culturas videográficas hasta la nueva figuración y la fotografía de los ochenta, e integra prácticas contemporáneas que abordan política, género e identidad afro desde perspectivas críticas.
La exposición mantiene la presencia de figuras históricas cuya obra atraviesa el relato contemporáneo. Trabajos de Pablo Picasso (Málaga, 1881), Joan Miró (Barcelona, 1893) o Salvador Dalí (Figueres, 1904) dialogan con producciones posteriores, subrayando continuidades formales y conceptuales. En el ámbito español de la Transición adquiere especial relevancia la obra de Juan Genovés (Valencia, 1930), cuya pintura vinculada a la memoria política conserva una notable vigencia interpretativa.
El recorrido incorpora también esculturas e instalaciones de artistas comoCristina Iglesias (San Sebastián, 1956), Esther Ferrer (San Sebastián, 1937) o Richard Serra (San Francisco, 1938), cuya atención a la experiencia corporal dialoga con los planteamientos espaciales del montaje. El relato incluye asimismo figuras asociadas a la Movida madrileña y a la fotografía española de finales del siglo XX, como Ouka Leele (Madrid, 1957) o Alberto García-Alix (León, 1956), cuyos trabajos contribuyen a contextualizar la efervescencia cultural posterior a la Transición. En el terreno de la reflexión teórica sobre la imagen, la obra de Joan Fontcuberta (Barcelona, 1955) introduce una mirada crítica sobre la veracidad fotográfica y la construcción de relatos visuales.
En conjunto, la nueva presentación de la colección evidencia un esfuerzo por renovar la percepción del arte contemporáneo español. La inclusión de obras inéditas, la incorporación de voces de artistas jóvenes y adquisiciones recientes amplía la diversidad del relato y refuerza la visibilidad de propuestas hasta ahora menos representadas.
La disposición temática de los itinerarios (que recuerda enfoques recientes como los que caracterizan las presentaciones de la colección del MACBA en Barcelona, bajo el lema Intención poética) permite al público recorrer la colección desde perspectivas conceptuales y sensoriales sin duda accesibles. No obstante, la naturaleza mutable del relato plantea interrogantes sobre su capacidad para sostenerse en el tiempo y ofrecer lecturas profundas y contextualizadas, así como análisis críticos que puedan vincular las obras a sus marcos históricos y sociales. La exposición configura, así, un terreno fértil de experimentación museográfica, en el que la apertura interpretativa convive con la tensión entre inmediatez, accesibilidad y reflexión crítica.