Vista de la exposición 'Esplendor, volver al origen' de Silva Gubern en el Museu Can Framis de la Fundació Vila Casas en Barcelona.
Esplendor, volver al origen –la exposición dedicada a Silvia Gubern en el Museu Can Framis de la Fundació Vila Casas de Barcelona– entra en su recta final y ofrece una oportunidad singular para revisar una trayectoria que atraviesa pintura, dibujo, poesía, diseño y pensamiento espiritual. El proyecto, comisariado por Assumpta Bassas Vila, articula un recorrido que conecta investigación estética y búsqueda interior en el contexto cultural de Barcelona.
El planteamiento curatorial sitúa la obra de Gubern dentro de un marco simbólico basado en los cinco elementos, que asimismo articulan el recorrido expositivo: agua, aire, tierra, fuego y éter. Esta estructura permite entender la producción artística de Gubern como un proceso de conocimiento que integra materia, energía y experiencia espiritual.
La primera sección, vinculada al agua, introduce la noción de creación como flujo vital y principio generativo. Pinturas sobre vidrio y dibujos tempranos proponen una iconografía donde corazón, naturaleza y conciencia aparecen interrelacionados. El vidrio, técnica recurrente en la artista desde los años setenta, aporta cualidades de transparencia y suspensión que amplían la dimensión contemplativa de la imagen.
El ámbito dedicado al aire enfatiza la escritura y el dibujo canalizado, prácticas centrales en su poética visual. Manuscritos, publicaciones y series gráficas muestran un interés sostenido por la palabra como potencia creadora y por el gesto gráfico entendido como registro energético. Esta aproximación dialoga con corrientes espirituales contemporáneas y con tradiciones simbólicas de largo recorrido.
La sección de la tierra reúne obras que investigan la materialidad mineral y el imaginario ancestral. Manos, signos y referencias prehistóricas evocan la relación entre arte, ritual y memoria cultural. A continuación, el fuego aparece asociado a procesos de transformación interior, con esculturas y piezas que remiten a la alquimia como metáfora del crecimiento personal.
El recorrido culmina con reflexiones sobre cosmos, encarnación y conciencia planetaria. Bordados sobre lino, pinturas en vidrio y símbolos espirituales sugieren una visión holística donde arte, ciencia y espiritualidad convergen. Esta lectura sitúa la producción de Gubern dentro de debates actuales sobre ecología, feminismo espiritual y cultura visual contemporánea.
La exposición plantea así una revisión madura de una figura clave de las segundas vanguardias catalanas, cuya obra continúa generando lecturas críticas y resonancias simbólicas en el panorama artístico actual.
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