Vista de la exposición 'De aquellos barros, estos lodos' de Asunción Molinos Gordo en Travesía Cuatro (Ciudad de México). Cortesía de la artista y Travesía Cuatro. Foto: Ramiro Chaves.
Las artista española Asunción Molinos Gordo presenta en la galería Travesía Cuatro en Ciudad de México De aquellos barros, estos lodos, una exposición que examina cómo las decisiones políticas y los procesos de conquista siguen dejando marcas sobre el territorio y las sociedades actuales. La artista toma como punto de partida dos ciudades separadas por un océano, Mayrit y Tenochtitlan, para construir una investigación sobre la destrucción de sus formas de vida y el posterior borrado de sus memorias.
El año 1521 concentra buena parte de esta lectura. En ese momento, las tropas de Hernán Cortés emprendieron la destrucción de Tenochtitlan, mientras Mayrit era ocupada por las tropas reales tras la derrota de los comuneros. Cuatro décadas después, la instalación de la corte de Felipe II en Madrid aceleraría la transformación de la ciudad y el desplazamiento de sus raíces andalusíes. Molinos Gordo establece conexiones entre ambos episodios y observa cómo los relatos posteriores contribuyeron a fijar determinadas identidades mientras relegaban otras.
La exposición aborda esta cuestión desde la materia. La artista recurre a piedras, cerámicas, tejidos y otros materiales para reconstruir fragmentos de historias que han quedado fuera de las narrativas dominantes. En 1521. Mayrit / Tenochtitlan, dos materiales geológicos asociados a las antiguas ciudades —el sílex de la zona de Madrid y el tezontle utilizado en Tenochtitlan— se encuentran en una misma obra. La geología se convierte así en una vía para aproximarse a acontecimientos políticos que tuvieron consecuencias físicas sobre las ciudades.
La investigación se extiende también a las migraciones y al derecho al retorno. En Hisn Yakka, Molinos Gordo aborda la posibilidad de recuperar el hogar y los bienes perdidos tras procesos de desplazamiento. Los nidos de golondrina de Los Antiguos introducen otra perspectiva: estructuras construidas para permanecer cuando sus habitantes ya se han marchado. La imagen del refugio desplaza la atención del viaje hacia aquello que queda.
La cuestión de la mezcla cultural atraviesa igualmente ¡Cuánto río allá arriba!, proyecto en el que reproducciones de cerámicas prehispánicas conviven con piezas coloniales deterioradas. El encuentro entre ambos conjuntos plantea una lectura de la historia construida a partir de fragmentos y supervivencias.
Con Mil leches, la artista lleva la investigación hacia la idea de pureza aplicada a la ganadería. El estudio de las razas ovinas sirve para cuestionar una categoría que también ha sido utilizada históricamente para clasificar a las personas. Frente a la supuesta superioridad de la pureza, Molinos Gordo señala la capacidad de adaptación asociada a la mezcla.
Entre arqueología, antropología y ficción especulativa, De aquellos barros, estos lodos propone leer el presente a través de aquello que la historia ha intentado borrar. Sus obras buscan esas huellas en las piedras, los objetos, los cuerpos y los saberes transmitidos. El pasado aparece así como una materia todavía activa, capaz de intervenir en la manera en que entendemos las identidades y los territorios que habitamos.
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