Una de las obras de la exposición ‘Kara Walker. Burning Village’, en el MACA, Alicante. Fuente: Web del MACA.
Kara Walker (Stockton, California, 1969), una reconocida artistas del arte contemporáneo, presenta en el MACA de Alicante la exposición Burning Village, que puede visitarse hasta el 7 de septiembre de 2025. La muestra reúne 44 obras procedentes de la colección Michael Jenkins y Javier Romero, una de las más completas de la artista en Europa, que incluye dibujos, esculturas, grabados, libros de artista y un video de animación.
La selección abarca casi tres décadas de producción, desde sus primeros trabajos en los años noventa hasta piezas recientes como Prince McVeigh and the Turner Blasphemies (2021), un inquietante film de siluetas animadas que aborda episodios de violencia supremacista blanca con una potencia visual devastadora. Asimismo, se despliegan símbolos y arquetipos que Kara Walker manipula con agudeza para denunciar la persistencia de estereotipos raciales, la herida de la esclavitud y las contradicciones fundacionales de Estados Unidos.
«Los héroes no son completamente puros y los villanos no son puramente malvados», ha declarado la artista. «Me interesa la continuidad del conflicto, la creación de narrativas racistas o nacionalistas, o cualquier narrativa que la gente utilice para construir una identidad grupal y mantenerse unida». Estas narrativas son desarticuladas en su obra a través de estrategias de choque, ironía y un destreza técnica que recorre distintos lenguajes: del dibujo al grabado, del libro de artista a la escultura, del pop-up infantil al teatro de sombras.
Una de las técnicas que más ha definido su trabajo es la silueta en papel recortado, con ecos de los retratos victorianos, las linternas mágicas o el teatro de sombras. En su versión, estas figuras se cargan de tensión simbólica. Como afirma Walker: «Me impactó la paradoja de retirar una forma de una superficie en blanco que, a su vez, crea un agujero negro». Ese agujero negro es la metáfora central de su trabajo: una forma de revelar lo que la historia ha intentado suprimir.
Entre las piezas destacadas se encuentra la serie The Emancipation Approximation (2000), donde se superponen alusiones mitológicas y relatos esclavistas en un juego de contrastes tan elegante como perturbador. O la suite An Unpeopled Land in Uncharted Waters (2010), que combina aguafuerte, aguatinta y otras técnicas para evocar, en blanco, negro y gris, el trauma de la trata atlántica y sus secuelas en el presente.
La exposición se articula en torno a conceptos como memoria, violencia, resistencia y narración. El recorrido permite ver también obras tridimensionales, como la escultura Katastwóf Karavan (2017), una maqueta de calíope instalada originalmente en Nueva Orleans como monumento a las víctimas del comercio esclavista. También se expone el Burning African Village Play Set (2006), un juego de figuras recortadas que subvierte la lógica de los juguetes infantiles para escenificar, con crudeza, la violencia racial.
La selección proviene de la colección de arte contemporáneo donada al MACA por Michael Jenkins y Javier Romero, compuesta por 291 piezas de 162 artistas de distintas generaciones y procedencias. En ella conviven lenguajes, discursos y genealogías críticas que encuentran en el trabajo de Kara Walker una expresión singular.
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