Exposiciones

Kimia Kamvari en la Fundación Cerezales Antonino y Cinia (León) con ‘Anverso y reverso’

La exposición Anverso y reverso de Kimia Kamvari (Colonia, 1986), presentada en la Fundación Cerezales Antonino y Cinia y comisariada por Alfredo Puente, articula una investigación visual y material en torno a las formas en que el mundo ha sido descrito, fragmentado y administrado a través de sistemas de registro, propiedad y representación. La propuesta se despliega como una intervención espacial que atraviesa fotografía, objeto, sonido y archivo, configurando un tejido donde las materias y los relatos históricos se interpelan mutuamente.

El punto de partida se sitúa en la antigua cosmogonía persa de Gâv-Zamin, en la que la tierra descansa sobre el lomo de una vaca sostenida a su vez por un pez suspendido en el aire. Esta imagen fundacional opera como estructura simbólica de equilibrio, pero también como matriz de lectura para pensar la continuidad entre especies, elementos y territorio. La artista se aproxima a este relato como un dispositivo que permite interrogar la progresiva separación entre aquello que antes funcionaba como un continuo material y simbólico.

Esa reflexión encuentra un primer anclaje en el Archivo de la Catedral de León, a partir del pergamino conocido como Nodicia de kesos. El soporte, una piel animal trabajada para la escritura, condensa ya una tensión entre materia viva y documento. En su doble cara anverso y reverso– conviven registros de propiedad y anotaciones de consumo, donde tierra, alimento y animal quedan inscritos sobre una misma superficie. Kamvari observa en este objeto una tecnología de inscripción que anticipa lógicas contemporáneas de almacenamiento, clasificación y control, donde la materia deviene soporte de información y, al mismo tiempo, evidencia de dominio.

A partir de este material histórico, la artista desarrolla un trabajo de localización que traslada los registros medievales al presente del territorio leonés. Siguiendo los cursos de varios ríos y las referencias contenidas en donaciones y compraventas, identifica enclaves que fotografía en la actualidad. Este recorrido revela una geografía atravesada por infraestructuras agrícolas, energéticas y productivas, donde la tierra aparece organizada en unidades funcionales: cultivos intensivos, plantas fotovoltaicas, explotaciones ganaderas o sistemas de riego. La imagen resultante sugiere la persistencia de una lógica de parcelación que atraviesa siglos.

En este proceso, la escritura en bustrófedon, vinculada a la disposición del arado y al movimiento del buey, introduce una continuidad entre gesto agrícola y acto gráfico. La tierra, surcada y reescrita, se convierte en superficie de inscripción compartida entre lenguaje y trabajo. Esta idea de continuidad material se ve atravesada por la presencia de la galalita, un plástico derivado de la caseína de la leche que remite a una economía alternativa de los materiales. Su cualidad de «leche de piedra» introduce una ambigüedad entre lo orgánico y lo industrial, entre lo blando y lo mineral, que Kamvari traslada a objetos asociados al sacrificio y la transformación de la materia.

La exposición incorpora también cueros obtenidos en una curtiduría, sobre los que la artista proyecta una escritura que reconfigura contratos y lenguajes legales en relación con el territorio. Este gesto abre una dimensión especulativa donde las formas de organización del mundo se replantean desde su propia materialidad.

El espacio expositivo se estructura en torno a la idea de gravedad, sostenido por una nota grave –Sol (G)– interpretada en el órgano Klais Orgelbau de la Catedral de León. Esta vibración sonora actúa como eje de cohesión entre las distintas capas del proyecto, vinculando lo solar y lo parcelado, lo cósmico y lo administrativo. La instalación se expande como un campo de resonancias donde imágenes, sonidos y objetos configuran una constelación material en permanente tensión entre dispersión y continuidad.

Vista de la exposición ‘Anverso y reverso’ de Kimia Kamvari en la Fundación Cerezales Antonino y Cinia. 22 de marzo – 14 de junio de 2026. Cortesía de la Fundación Cerezales Antonino y Cinia.
Redacción

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