Mañana se inaugura en Condeduque (Madrid) la exposición Aún Deep Song, un proyecto de Lola Lasurt (Barcelona, 1983) que articula pintura, performance y vídeo a partir de un ejercicio sostenido de traducción corporal. La muestra, organizada por el Centro de Cultura Contemporánea Condeduque y comisariada por Marta Ramos-Yzquierdo, presenta por primera vez de forma íntegra la serie Ensayo para Deep Song en la Sala de Bóvedas.
El punto de partida se sitúa en la coreografía Deep Song, creada en 1937 por la bailarina y coreógrafa estadounidense Martha Graham (Pittsburgh, 1894 – Nueva York, 1991) como respuesta a las imágenes de la Guerra Civil española difundidas por el fotoperiodismo de la época. Aquella danza condensaba gestos de tensión, sostén y caída observados en cuerpos femeninos atravesados por la violencia. Décadas después, y tras diversas reconstrucciones históricas de la pieza, Lasurt retoma ese archivo fragmentario para desplegar una investigación que combina aprendizaje del movimiento y elaboración pictórica.
La exposición reúne tres grandes frisos realizados entre 2020 y 2025, concebidos como análisis secuenciales de la coreografía. En ellos, la artista trabaja con la repetición del gesto y con la extensión temporal del proceso, trasladando a la pintura la memoria muscular adquirida durante los ensayos de la danza. A estas piezas se suman elementos escultóricos que remiten a la escenografía original y un vídeo de larga duración que documenta el trabajo corporal previo a la realización de las telas.
El proyecto se apoya en una reflexión sobre la distancia entre imagen, recuerdo y experiencia encarnada. Tal como señala el texto curatorial, «la confrontación de imagen real e imagen recordada» participa en la construcción de un imaginario compartido, capaz de atravesar décadas y contextos. En este sentido, Lasurt plantea la pintura como un espacio de sedimentación temporal donde confluyen acontecimientos históricos diversos, desde la guerra de los años treinta hasta conflictos contemporáneos escuchados a través de la radio durante el proceso de trabajo.
Lejos de una reconstrucción literal, la exposición propone una lectura crítica sobre la persistencia de ciertas imágenes y gestualidades en la cultura visual. La reiteración se convierte aquí en método y en forma, un modo de activar la atención frente a aquello que retorna. Aún Deep Song se presenta así como un dispositivo de actualización, donde la historia de la danza moderna, la memoria política y la práctica pictórica se entrelazan para interrogar cómo se transmiten, transforman y comparten los gestos a lo largo del tiempo.