Marco Giordano, 'Gridlocks', 2026, Vista de la instalación. Fotografía de Patrick Jameson.
La programación del IVAM continúa explorando formatos de colaboración entre artistas con Te llamo cuerpo, una exposición que reúne a irene grau (València, 1986) y Marco Giordano (Turín, 1988) dentro del ciclo Territorios en tránsito/Solo dúo. El proyecto, comisariado por Alicia Ventura y Bernardo Follini, plantea un encuentro entre dos investigaciones que comparten una preocupación por la materialidad, aunque sus puntos de partida sean muy distintos. Mientras grau sitúa el paisaje en el centro de su práctica pictórica, Giordano examina las infraestructuras que sostienen la vida urbana y las convierte en materia escultórica.
La muestra evita establecer un diálogo basado en afinidades estéticas. El interés surge precisamente de la distancia que separa ambas investigaciones. Cada artista desarrolla un lenguaje propio, aunque ambos coinciden en entender la creación como una forma de observar los procesos físicos, sociales y económicos que modelan el territorio. El resultado es un recorrido donde naturaleza, industria y tecnología aparecen conectadas a través de materiales que conservan las huellas de su procedencia.
En los últimos años, irene grau ha desarrollado una de las investigaciones más singulares de la pintura española contemporánea. Su trabajo desplaza el interés desde la representación del paisaje hacia la experiencia directa con él. La superficie del lienzo deja de funcionar como soporte de una imagen para convertirse en un espacio donde el propio territorio interviene. El agua, la vegetación, la tierra o el óxido actúan sobre la tela mediante acciones realizadas por la artista, registrando desplazamientos, presiones y tiempos de exposición imposibles de reproducir en el estudio.
Las obras reunidas en el IVAM pertenecen a distintas etapas de esa investigación. En la serie Iron / A hierro, el óxido generado por antiguos entornos mineros se incorpora al proceso pictórico hasta impregnar la superficie de los lienzos. La pintura surge del contacto físico con el lugar y conserva la memoria de esa acción. En Brillo abrigo, desarrollada en el entorno de Altamira, el agua adquiere un papel central como agente transformador y como elemento asociado a la idea de refugio. La exposición incorpora además una pieza de nueva producción elaborada con polvo procedente de la industria cerámica castellonense, un material que introduce otra dimensión del paisaje valenciano vinculada a la actividad industrial y a la transformación del territorio.
Si grau dirige la atención hacia los procesos naturales, Marco Giordano observa aquello que permanece oculto bajo la superficie de la ciudad. Su práctica artística se ha centrado en los últimos años en investigar las infraestructuras energéticas, los sistemas de distribución y los materiales que hacen posible el funcionamiento cotidiano del espacio urbano. Elementos concebidos para permanecer invisibles abandonan aquí su función técnica para convertirse en esculturas que revelan la dimensión física de esas redes.
La instalación Gridlocks, realizada específicamente para esta exposición, constituye el núcleo de esa investigación. Construida a partir de aluminio, cobre, fibra de vidrio y plástico recuperados del desmantelamiento de cableados en Glasgow, la obra recompone esos materiales en una estructura abierta que recuerda un paisaje industrial en constante transformación. La reutilización de estos componentes introduce cuestiones relacionadas con la transición energética, los procesos extractivos y la circulación global de materias primas, aunque la instalación evita formular un discurso ilustrativo. Es la propia presencia de los materiales la que activa esas asociaciones.
Uno de los aspectos más interesantes de Te llamo cuerpo reside en la manera en que ambas propuestas se complementan sin perder autonomía. Las obras de Grau conservan la huella de acciones desarrolladas sobre el paisaje; las de Giordano reconstruyen la memoria de objetos industriales destinados originalmente a desaparecer dentro de la infraestructura urbana. En ambos casos, la materia deja de ser un soporte pasivo para convertirse en el lugar donde se acumulan tiempo, trabajo y transformación.
El proyecto también refleja una tendencia cada vez más visible en el arte contemporáneo: el creciente interés por las ecologías materiales y por los procesos que atraviesan los objetos antes de llegar al espacio expositivo. Frente a una tradición centrada en la imagen, muchas prácticas actuales desplazan la atención hacia el origen de los materiales, sus cadenas de producción y las relaciones económicas o ambientales que contienen. Tanto irene grau como Marco Giordano participan de esa sensibilidad desde perspectivas claramente diferenciadas.
La exposición encuentra su mayor acierto en esa conversación silenciosa entre dos maneras de entender la materia. Una nace del contacto directo con el paisaje; la otra, del análisis de las estructuras que organizan la vida urbana. Entre ambas emerge una reflexión abierta sobre los rastros que deja la actividad humana en el territorio y sobre la capacidad del arte para hacer visibles procesos que habitualmente permanecen fuera del campo de visión.
Las nuevas exposiciones de La Capella exploran la arquitectura, el arte generativo y los biomateriales…
En un contexto marcado por la crisis residencial, Tecla Sala presenta una exposición que explora…
Tras las manifestaciones durante la semana de apertura de la 61. Exposición Internacional de Arte…
Continúa la larga controversia abierta por la decisión de La Biennale de reabrir el Pabellón…
La muestra reúne más de medio centenar de fotografías, vídeos e instalaciones que abordan cuestiones…
Las exposiciones marcan el cierre de una etapa en La Virreina Centre de la Imatge.…