El DART Festival ha abierto la convocatoria para su novena edición, que se celebrará en Barcelona del 26 al 28 de noviembre de 2026. Desde su fundación en 2017, el certamen ha desarrollado un perfil específico dentro del ecosistema audiovisual local al centrarse en el documental como herramienta de análisis y mediación en el ámbito del arte contemporáneo. Su expansión a ciudades chilenas como Santiago y Concepción ha contribuido a reforzar una red de circulación transatlántica que incide en la visibilidad de este tipo de producciones.
La nueva convocatoria se dirige a artistas, cineastas independientes, productoras y distribuidoras, con el objetivo de reunir una selección internacional de trabajos recientes dedicados a las artes visuales. El marco temático abarca desde la historia del arte hasta prácticas contemporáneas, incluyendo aproximaciones a artistas, movimientos, instituciones y procesos creativos. A ello se suman ámbitos como el diseño, la arquitectura y la fotografía, integrados en una programación que tiende a desdibujar las fronteras disciplinares en favor de una lectura expandida de la cultura visual.
Uno de los rasgos distintivos de la convocatoria es la amplitud de criterios formales. No se establecen limitaciones en cuanto a duración, género o enfoque narrativo, lo que permite la entrada de propuestas heterogéneas, desde ensayos audiovisuales hasta producciones de corte más convencional. La única restricción significativa se sitúa en la fecha de producción, fijada a partir del 1 de enero de 2024, lo que orienta la selección hacia obras recientes y favorece su circulación en circuitos especializados.
El proceso de inscripción se articula en varias fases, con plazos escalonados entre abril y septiembre de 2026, y una resolución prevista para finales de ese mismo mes. Las películas deben presentarse en versión original con subtítulos en inglés o castellano, mientras que la organización contempla la incorporación de subtítulos en catalán en aquellos casos en que sea necesario.
La estructura competitiva se divide en dos categorías, documental nacional e internacional, con sendos premios que subrayan la doble vocación del festival: atender a la producción local y, al mismo tiempo, situarla en diálogo con prácticas globales. La valoración de estrenos en España adquiere un peso específico dentro de este esquema, en línea con la intención de presentar contenidos inéditos para el público local.
Más allá de su dimensión como evento de exhibición, DART ha ido configurándose como un espacio de articulación entre el cine y el arte contemporáneo, donde el formato documental actúa como dispositivo crítico. La apertura de esta convocatoria reafirma esa orientación y plantea un nuevo ciclo de producción y recepción en torno a las imágenes que interpretan el campo artístico.