Exposiciones

‘Continentes como semillas’: La Chola Poblete, Niño de Elche y Pedro G. Romero en La Casa Encendida (Madrid)

¿Qué historias permanecen cuando dejamos de mirar el colonialismo como un capítulo cerrado? continentes como semillas, exposición comisariada por Manuela Moscoso que llega a La Casa Encendida después de su presentación en CARA, Nueva York, plantea esta pregunta desde tres prácticas artísticas que trabajan con materiales muy distintos: el dibujo y la escultura de La Chola Poblete, la investigación sonora y performativa de Niño de Elche y el trabajo de archivo de Pedro G. Romero. El proyecto encuentra un punto de conexión en la necesidad de revisar las formas en que la historia ha construido los cuerpos, las identidades y las tradiciones que todavía reconocemos como propias.

El título procede de un verso de la escritora y activista June Jordan. La imagen de las semillas introduce una idea de desplazamiento que resulta fundamental para entender la exposición. Las culturas viajan, se transforman y adquieren nuevos significados en contacto con otros territorios. También lo hacen las formas de dominación. Las huellas de la expansión colonial aparecen aquí en objetos cotidianos, repertorios musicales, imágenes religiosas y sistemas de representación que han pasado de una geografía a otra hasta perder, en ocasiones, la memoria de sus trayectorias.

El trabajo conjunto de Niño de Elche y Pedro G. Romero parte precisamente de esa circulación. Sadopítna, o sea, antípodas, puesto del revés y boca abajo, proyecto iniciado en 2023, utiliza el flamenco como herramienta para recorrer las conexiones establecidas por las rutas comerciales coloniales. El Galeón de Manila, activo entre 1565 y 1815, constituye uno de sus principales ejes: durante más de dos siglos articuló intercambios entre Asia, América y Europa y generó una compleja red de mercancías, personas, sonidos e imágenes.

Vista de la exposición ‘continentes como semillas’ de La Chola Poblete, Niño de Elche y Pedro G.Romero en La Casa Encendida (Madrid). 10 de septiembre de 2026 – 10 de enero de 2027. Cortesía de La Casa Encendida.
Detalle de la exposición ‘continentes como semillas’ de La Chola Poblete, Niño de Elche y Pedro G.Romero en La Casa Encendida (Madrid). 10 de septiembre de 2026 – 10 de enero de 2027. Cortesía de La Casa Encendida.

Los mantones de Manila condensan buena parte de esa historia. Fabricados en China, comercializados en América y posteriormente asociados a una determinada idea de lo español, estos tejidos permiten observar cómo un objeto puede atravesar geografías y sistemas culturales hasta adquirir una identidad completamente diferente. En la exposición, uno de estos mantones se incorpora a una estructura de altavoces en diálogo con Voice, la escultura minimalista de Robert Morris. El tejido deja de funcionar como superficie decorativa y pasa a convertirse en una membrana sonora. La materialidad del objeto se encuentra así con la memoria de los desplazamientos que lo hicieron posible.

El flamenco aparece, en este contexto, como una práctica en permanente transformación. Niño de Elche y Romero investigan sus conexiones con Filipinas, México, Tailandia, Japón, Indonesia, Aotearoa y Samoa, atendiendo a las historias que han quedado ocultas bajo las categorías nacionales. El proyecto desplaza la idea de una tradición estable hacia un territorio de intercambios, apropiaciones y traducciones.

La Chola Poblete, por su parte, sitúa esa discusión en el cuerpo. Su trabajo recurre a la pintura, el dibujo, la escultura, la instalación y la performance para intervenir sobre imaginarios atravesados por la experiencia colonial. En sus obras aparecen la Virgen y la Pachamama junto a subjetividades trans, el Che Guevara o el logotipo de Quilmes, cuya denominación remite al pueblo indígena argentino desplazado por los colonizadores españoles. Las asociaciones pueden resultar inesperadas, incluso irreverentes, pero precisamente esa fricción permite poner en crisis las jerarquías con las que se han construido las imágenes de identidad.

Su práctica parte de una experiencia mestiza e indígena y utiliza el sincretismo como espacio de confrontación. La Chola Poblete se interesa por aquello que ocurre cuando las imágenes religiosas, los símbolos nacionales, el consumo y las representaciones de los cuerpos entran en contacto. El resultado es una iconografía que cuestiona la exotización de los pueblos originarios y las normas que determinan qué cuerpos pueden ocupar determinados lugares dentro de la sociedad.

Vista de la exposición ‘continentes como semillas’ de La Chola Poblete, Niño de Elche y Pedro G.Romero en La Casa Encendida (Madrid). 10 de septiembre de 2026 – 10 de enero de 2027. Cortesía de La Casa Encendida.

La exposición se completa con una dimensión performativa que prolonga las investigaciones de Niño de Elche y Pedro G. Romero fuera del espacio estrictamente expositivo. Durante los meses de septiembre y noviembre, distintas activaciones incorporarán a artistas como Arto Lindsay, Yinka Esi Graves, Paloma Chen y los bailarines taiwaneses Hsueh Yu Hsien y Szu. Cada intervención retoma un episodio o un objeto vinculado a las rutas coloniales y lo convierte en materia sonora y corporal.

La programación incluye también Tuti li mundi. Dentro y fuera del archivo, un curso impartido por Pedro G. Romero entre el 17 y el 20 de septiembre. La propuesta aborda el archivo como una construcción atravesada por relaciones de poder y propone explorar qué ocurre cuando se trabaja desde sus márgenes. Esta dimensión resulta coherente con una exposición que entiende la historia como algo susceptible de ser revisado, desplazado y vuelto a narrar.

En continentes como semillas, el colonialismo aparece así menos como un acontecimiento remoto que como una estructura cuyos efectos continúan organizando nuestra percepción del presente. Las obras que articulan el recorrido expositivo trabajan con fragmentos, resonancias y desplazamientos para mostrar que los mapas culturales nunca son definitivos. Un mantón puede contener una ruta comercial; una canción puede guardar la memoria de un océano; un cuerpo puede convertirse en el lugar donde una historia vuelve a hacerse visible.

La Casa Encendida acoge esta revisión hasta convertirla en una experiencia que se mueve entre la escucha, la mirada y la presencia. El continente del título deja de ser una superficie geográfica estable. Se convierte en una imagen móvil, susceptible de echar raíces en otros lugares y producir nuevas formas de memoria.

Vista de la exposición ‘continentes como semillas’ de La Chola Poblete, Niño de Elche y Pedro G.Romero en La Casa Encendida (Madrid). 10 de septiembre de 2026 – 10 de enero de 2027. Cortesía de La Casa Encendida.
Redacción

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