En el mito de Dédalo e Ícaro, el laberinto y el vuelo representan dos formas de relacionarse con el límite. Uno construye un espacio del que resulta difícil escapar; el otro intenta atravesar las fronteras que ese mismo espacio impone. Entre ambas imágenes se sitúa Daídalos, Ícar i nosaltres, la nueva exposición que Jiser Reflexions Mediterrànies presenta en el Centre d’Art Lo Pati de Amposta. Comisariada por Xavier de Luca y Houari Bouchenak, la muestra reúne a catorce artistas vinculadxs a las orillas del Mediterráneo y propone pensar el territorio como un espacio atravesado por sistemas de control, desplazamientos y memorias.
La exposición, que se podrá visitar entre el 18 de septiembre y el 15 de noviembre, parte de una imagen del laberinto para aproximarse a la ciudad contemporánea. Sus calles, fronteras y dispositivos de circulación pueden entenderse como estructuras que organizan el movimiento y determinan quién puede atravesarlas. Desde esta perspectiva, la arquitectura urbana adquiere una dimensión política: el espacio que habitamos también contiene las reglas que condicionan nuestra relación con lxs demás.
Las obras reunidas recorren esta cuestión desde lenguajes diversos. La fotografía, la instalación y el audiovisual construyen aproximaciones a territorios en los que la experiencia individual queda vinculada a procesos históricos de mayor escala. Las imágenes del Mediterráneo aparecen así cargadas de una tensión que desborda su dimensión geográfica. El mar puede ser frontera, ruta, memoria y lugar de tránsito; también un espacio donde se hacen visibles las desigualdades que atraviesan las sociedades contemporáneas.
En este recorrido aparecen cuestiones relacionadas con la movilidad y sus restricciones, con las huellas del colonialismo y con las formas en que los cuerpos quedan sometidos a dispositivos de vigilancia y clasificación. Los trabajos de Camilla de Maffei, Denis Dailleux, Pauline Alioua, Myriam Boulos o Shareef Sarhan se incorporan a una constelación en la que las experiencias situadas permiten observar las transformaciones de territorios concretos. Otros proyectos, como los de Toni Serra *) abu ali, Matteo Guidi & Giuliana Racco o Philip Scheffner, amplían la mirada hacia las estructuras políticas y sociales que condicionan esas experiencias.
El mito funciona aquí como una herramienta para pensar el presente. Dédalo representa la capacidad de construir sistemas complejos de ordenación, mientras que Ícaro encarna el deseo de escapar de ellos, aun cuando ese gesto implique asumir el riesgo de la caída. La exposición introduce una tercera figura: ese «nosotrxs» que da título al proyecto y que desplaza la cuestión hacia nuestra propia posición dentro de estas estructuras. Habitar un territorio implica participar, de maneras distintas, en las relaciones que lo configuran.
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