Vista de la exposición colectiva ‘La picadura de la tarántula: sur y folclore’, comisariada por Lluís Alexandre Casanovas Blanco en el C3A de Córdoba. Cortesía de C3A.
¿Qué puede revelar un ritual sobre las condiciones de vida de una comunidad? ¿Qué formas de resistencia se esconden en las prácticas transmitidas de generación en generación? Estas preguntas atraviesan La picadura de la tarántula: sur y folclore, la nueva exposición del Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A), que toma como punto de partida las investigaciones del antropólogo italiano Ernesto de Martino para examinar las posibilidades críticas del folclore en el presente.
Comisariada por Lluís Alexandre Casanovas Blanco, la muestra sitúa en el centro el tarantismo, una práctica ritual del sur de Italia asociada a estados de trance que encontraban en la música y la danza una vía de expresión y curación. En su estudio La terra del rimorso (1961), De Martino interpretó estos fenómenos atendiendo a las condiciones materiales y simbólicas de las comunidades campesinas. El ritual adquiría así una dimensión política: permitía expresar experiencias de sufrimiento y conflicto que difícilmente encontraban otros cauces.
La exposición reconstruye esta investigación mediante documentos históricos, tratados médicos, fotografías y registros audiovisuales. Las imágenes de las expediciones de De Martino conviven con películas de cineastas italianxs como Cecilia Mangini o Gianfranco Mingozzi, interesadxs en las ceremonias populares y en las estructuras sociales que las sostenían. El recorrido incorpora también el cine andaluz de finales de los setenta y comienzos de los ochenta, con títulos como Rocío (1980), de Fernando Ruiz Vergara, y Tierras de Málaga (1979), de la Cooperativa de Cine de Málaga. En estas películas, las manifestaciones religiosas y comunitarias se convierten en documentos de una realidad atravesada por tensiones históricas.
El diálogo entre ambos territorios encuentra continuidad en las obras de artistas contemporánexs andaluces. María Alcaide, María Rosa Aránega, Mateo Chica y Manuel Zapata Vázquez abordan el folclore como una materia viva, sometida a disputas en torno a la identidad, la memoria y las relaciones de poder. Las nuevas producciones de Chica y Zapata Vázquez, realizadas para la exposición, amplían esta investigación hacia formas actuales de apropiación y transformación de los imaginarios populares.
La exposición plantea así una lectura del folclore que atiende a su complejidad histórica y a su capacidad para generar nuevos significados. Las tradiciones aparecen como espacios de negociación cultural, donde los cuerpos conservan huellas del pasado y ensayan formas de pertenencia que siguen abiertas a la transformación.
La muestra podrá visitarse hasta el 28 de marzo de 2027.
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