Exposiciones

Leiko Ikemura interviene la Ciutat de les Arts i les Ciències (València)

De forma recurrente, Ikemura trabaja representando un imaginario de figuras propias de la naturaleza mediante sus esculturas. Sus obras a menudo recuerdan a elementos de la naturaleza e incluso antropomórficos y es en ese desdibujo donde se sitúa la mirada del espectador. En sus esculturas a menudo se perciben hibrideces entre plantas, animales y personas, formas imposibles pero que aparecen sutiles, suaves y próximas.

En este caso la artista ha representado un total de seis esculturas que descansan sobre la lámina de agua que acompaña la Ciutat de les Arts i les Ciències (València), algunas descansan horizontalmente sobre ella, otras se mantienen de pie e incluso invitan al refugio. Inmanentes pero trascendentales, estos animales fantásticos permanecen y co-habitan en (con) este espacio tan representativo para la arquitectura contemporánea. Sus formas bronzeadas, azules y tierra contrarrestan el blanco impoluto e imponente del entorno urbano diseñado por Calatrava. La expresión de las figuras emana resiliencia: las figuras aceptan con serenidad el espacio que ocupan, permanecen, se quedan. Por el título, se puede entrever una relación con la situación de la pandemia, en la que hemos aprendido a ser impasibles y pacientes. Con esto, la intervención se presenta tranquila y limpia, una estampa que se acompaña de silencio y quietud.

Vista de ‘Aquí estamos’ de Leiko Ikemura. Fuente: Página Oficial de la Ciutat de les Arts i les Ciències

En esta localización tan particular, las esculturas de Ikemura entran en constante diálogo con las formas de los elementos arquitectónicos diseñados por Calatrava. En un mismo espacio se conjugan obras de dos creadores contemporáneos con recorridos distintos pero visiones compartidas. Sus estilos son diferentes, si bien supone un interesante el contraste creado entre las formas. Si bien observamos precisión y control sobre los materiales en la obra de Calatrava, las esculturas de lkemura destacan por sus formas orgánicas y propias de una artesanía que escucha al material con el cual se trabaja, en este caso el barro.

A pesar de estas diferencias cabe destacar el nexo en común que unen los trabajos del arquitecto y de la escultora, dado que los dos se inspiran en la naturaleza para crear sus obras. Dos maneras de ver un mismo elemento que corresponden a dos ensoñaciones distintas pero compatibles.

 

 

Redacción

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