Vista de la exposición 'Natura Fugit' de Jesus Mari Lazkano en el Museo Universidad de Navarra (MUN). Foto de Manuel Castells. Cortesía de MUN.
El glaciar Mer de Glace, en los Alpes franceses, ha sido testigo silencioso de los estragos del cambio climático. Su retroceso acelerado, documentado desde el siglo XIX, se convierte ahora en el protagonista de Natura Fugit, la nueva exposición de Jesus Mari Lazkano en el Museo Universidad de Navarra (MUN). Inaugurada el 17 de marzo y abierta hasta el 16 de agosto, la muestra propone un llamado urgente a conectar con la naturaleza desde la emoción y la responsabilidad individual.
Lazkano, artista vasco con una trayectoria marcada por la exploración de la memoria y el paisaje, aborda en esta ocasión el Mer de Glace desde una perspectiva íntima y global. Su relación personal con el glaciar se entrelaza con imágenes históricas, como las pinturas de Caspar David Friedrich o las fotografías del siglo XIX, que revelan un paisaje irreconocible hoy.
El núcleo de la exposición son cerca de 3.000 dibujos al pastel, la mayoría de gran formato (90 x 150 cm, algunos de hasta 3 metros de largo), donde el artista recrea la evolución del glaciar desde la última glaciación hasta un futuro distópico. Lazkano trabaja cada dibujo como un fotograma de una película: los crea, borra y modifica en capas, capturando cada estado con fotografías. El resultado es un stop motion de 22 minutos que muestra, en tiempo acelerado, la agonía del Mer de Glace. El filme, proyectado en la sala, actúa como un espejo del colapso ambiental, donde el espectador ve cómo el hielo se desvanece, dejando al descubierto un paisaje devastado por la acción humana.
Pero Natura Fugit va más allá de lo visual. Lazkano expone también el proceso de investigación que sustenta su obra: postales antiguas, documentos científicos, imágenes de archivo y apuntes personales que contextualizan su método.
La sala «la Caixa» del MUN, donde se ubica la muestra, se convierte así en un espacio de diálogo entre el arte, la ciencia y la ética. Las obras de Lazkano actúan como un puente: conectan el pasado (las representaciones románticas del glaciar) con el presente (su deshielo acelerado) y el futuro (un escenario catastrófico evitable).
De esta manera, Natura Fugit elige el lenguaje artístico para transmitir lo que las cifras a veces no logran: la urgencia de actuar. Así Lazkano invita al público a asumir su parte de responsabilidad. «Creo que el arte puede servir de puente», dice. En el MUN, ese puente ya está tendido. Solo falta cruzarlo.
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