Vista de la exposición 'CCX221270-7.5' de Caterina Miralles en FUGA (Barcelona). En el marco de la 15ª edición de ArtNou. Foto de Judit Bou Comas. Cortesía de FUGA.
Pocas iniciativas han contribuido tanto a dibujar el mapa del arte emergente en Barcelona como Art Nou. Durante quince años, el festival impulsado por ArtBarcelona ha convertido las galerías en un lugar de aprendizaje e intercambio, ofreciendo a artistas que comienzan su recorrido profesional la posibilidad de presentar nuevos proyectos en diálogo con galeristas, comisarixs, coleccionistas y público. La idea de «emergencia» continúa siendo un concepto abierto, atravesado por trayectorias, contextos y ritmos muy distintos. Sin embargo, si algo demuestra Art Nou edición tras edición es que esa condición tiene menos que ver con la edad que con la oportunidad de ensayar, arriesgar y encontrar un espacio desde el que hacer visible una investigación artística.
La programación de 2026 vuelve a reunir un amplio abanico de propuestas que difícilmente cabrían bajo una misma definición. En lugar de buscar un discurso único, el festival pone en circulación preguntas que atraviesan la práctica contemporánea desde lugares muy diferentes. Arquitectura, archivo, memoria o cuerpo aparecen aquí como puntos de partida para pensar el presente, aunque cada artista los aborda con herramientas y sensibilidades propias. A continuación presentamos un recorrido de propuestas destacadas; todas las exposiciones se podrán visitar hasta el 5 de septiembre.
En FUGA, Caterina Miralles presenta CCX221270-7.5. Su investigación gira en torno a la lona de hormigón, un material concebido para levantar refugios temporales que, con el tiempo, ha pasado a formar parte de la construcción industrial. Miralles contrapone esa lógica de la rapidez al tiempo pausado del bordado, incorporando un gesto manual que introduce otra forma de entender la producción del espacio. La exposición invita a preguntarse cómo condicionan los materiales la manera en que habitamos las ciudades y qué lugar ocupa todavía el trabajo artesanal en ese proceso.
Desde esa reflexión sobre la arquitectura resulta natural desplazarse hasta Dilalica, donde Laura Sebastianes convierte la escultura en un ejercicio de aproximación al espacio. ¡Cambio de mano!, inspirado en un relato de Antonio Tabucchi, reúne piezas que nunca terminan de fijar su escala. Oscilan entre la maqueta y la construcción, obligando al público a reconsiderar continuamente su posición dentro de la sala. La galería deja de funcionar como un simple contenedor y pasa a integrarse en la propuesta.
La ciudad vuelve a aparecer en etHALL, aunque desde una perspectiva completamente distinta. En Roen Plastic, Marga Estelrich, con comisariado de Óscar Morales Navarro, trabaja con materiales encontrados durante sus recorridos urbanos. Restos industriales, envases o fragmentos de objetos cotidianos llegan a la galería despojados de su función inicial y abiertos a nuevas interpretaciones. El proyecto incorpora también una reflexión sobre el lenguaje y la capacidad que tienen las palabras para desplazar el sentido de aquello que nombran.
La idea del desplazamiento adopta un tono más íntimo en Chiquita Room. En Celestino Boutique, Hernán Aguirre construye un gran mueble que reúne su archivo personal y lo convierte en el eje de una instalación donde conviven recuerdos, pinturas y elementos inventados. El texto curatorial de Leto Ybarra acompaña una propuesta que convierte la autobiografía en un territorio ambiguo, donde la memoria admite la ficción y el archivo deja de entenderse como un registro completamente fiable.
También Luna Mahoux recurre al archivo en Where Would I Be, presentada en Cordova bajo el comisariado de Cory John Scozzari, aunque lo hace para recuperar narrativas afrodiaspóricas que rara vez ocupan el centro del relato. La combinación de fotografía, cine e instalación da forma a un proyecto concebido específicamente para el espacio, donde las imágenes dialogan con intervenciones textiles para pensar cómo se construye la memoria colectiva.
A partir de aquí, el cuerpo adquiere un protagonismo creciente. En Prats Nogueras Blanchard, Aura Roig despliega con The worms are starting to move un imaginario poblado por figuras híbridas que desdibujan las fronteras entre especies. Sus pinturas y obras sobre papel imaginan identidades cambiantes, siempre abiertas a nuevas formas de relación, y proponen una lectura del cuerpo como un organismo en permanente transformación.
El recorrido concluye en àngels barcelona, donde Salva G.Ojeda y Helena Laguna Bastante presentan La de Salva i Helena. Aunque sus investigaciones parten de intereses diferentes, ambxs encuentran un punto de encuentro en la manera de entender el cuerpo como un espacio en continua negociación. G. Ojeda examina la construcción visual de los ideales físicos asociados al culturismo, mientras Laguna Bastante explora la flexión como un gesto de adaptación. Juntas, las dos propuestas cierran un itinerario donde el cambio aparece como una condición compartida.
Estas siete exposiciones evidencian la diversidad de preguntas que hoy movilizan a una nueva generación de artistas. Esa pluralidad ha sido, desde sus inicios, uno de los mayores aciertos de Art Nou: hacer del festival un lugar donde las investigaciones todavía abiertas encuentran el contexto idóneo para crecer y entrar en conversación con el ecosistema artístico de la ciudad.
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