El Centre de les Arts Lliures de la Fundació Joan Brossa en Barcelona articula su identidad desde una convivencia activa entre artes visuales y artes escénicas. Esta doble naturaleza funciona como un campo de fricción productiva donde el objeto, el gesto, la palabra y el cuerpo participan de un mismo impulso poético. En este marco, el centro se presenta como un espacio de activación más que de preservación, fiel al espíritu de Joan Brossa (Barcelona, 1919 – 1998), para quien la poesía operaba como una práctica expandida, permeable a todos los lenguajes y atenta a los mecanismos simbólicos del poder, del hábito y de la representación. El programa Exorcismes, patrimoni i performativitat intensifica esta condición híbrida y convierte la programación en una forma de activación del legado brossiano.
La segunda edición se celebrará los días 24, 25, 31 de enero y 1 de febrero de 2026 y amplía tanto su duración como su alcance geográfico. El ciclo se despliega a lo largo de dos fines de semana y suma artistas procedentes de distintos puntos del Estado, reforzando su vocación de plataforma abierta y de laboratorio colectivo. La propuesta invita al público a relacionarse con el patrimonio de Brossa desde prácticas contemporáneas que cruzan artes visuales, performatividad, escritura, sonido y experimentación escénica.
El eje conceptual del programa se articula en torno a la idea de exorcismo entendida como gesto crítico y poético. Exorcizar implica agitar el archivo, desplazar sus lecturas cristalizadas y someterlo a procesos de traducción y fricción. Las acciones programadas ocupan diversos espacios del centro y proponen una experiencia expandida, donde la obra se activa en relación directa con el cuerpo del público y con la arquitectura institucional. La dirección artística del centro, a cargo de Maria Canelles y Georgina Oliva, sitúa la experimentación y el juego como motores comunes de las propuestas, en sintonía con la actitud irreverente y lúdica que atraviesa la obra de Brossa.
El programa reúne aproximaciones diversas al archivo brossiano. Mercè Soler ha inaugurado ayer esta segunda edición con la propuesta Sorollet, que despliega poemas habitables que desbordan el formato del libro y se inscriben en el espacio expositivo. En diálogo directo con las líneas conceptuales del ciclo, la muestra plantea una reflexión sobre la escucha, la materialidad del poema y la experiencia háptica del lenguaje.
Juan Navarro, Óscar Cornago, Cristina Mejías y Víctor Colmenero trabajan desde la investigación y la performatividad para replantear las formas de acceso al legado del poeta. El sonido adquiere un papel central a través de las propuestas de Ivan Telefunken, Núria Andorrà junto a Roc Mateu, Marc Verdaguer con Pedro Vian, y el trabajo de Nazario Díaz y Noela Covelo. El programa incluye además una conferencia sonora de Maria Callís y El pèsol feréstec, así como un biopic experimental de Pere Faura que aborda la figura de Brossa desde el lenguaje coreográfico y audiovisual.