17 abril 2026

Una ‘Exposició de varietats antifeixistes’ y el centenario de Pere Portabella en la Fundació Joan Brossa (Barcelona)

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Comisariada por Marcelo Expósito, la muestra toma el 'Concert Irregular' de Brossa, Portabella y Santos como «matriz constructiva, ideológica y genealógica».

Foto del 'Concert Irregular', en el marco de la exposición 'Exposició de varietats antifeixistes' en la Fundació Joan Brossa (Barcelona). Arxiu Pau Barceló.

En julio de 1968, el Concert Irregular sacudió las convenciones artísticas en la Fundación Maeght de Saint-Paul-de-Vence, Francia. Joan Brossa (Barcelona, 1919-1998), Carles Santos (Vinaròs, 1940-2017) y Pere Portabella (Figueres, 1927) —tres figuras clave de la vanguardia catalana— fusionaron música, poesía y acción en una performance que desbordaba los límites del teatro tradicional. Estrenada como homenaje al 75º aniversario de Joan Miró, la obra proclamaba la «inutilidad del piano» en la evolución de la música contemporánea y apostaba por la independencia entre sonido y gesto, explorando sus posibilidades poéticas.

La pieza, que también se presentó en el Teatre Romea de Barcelona y en el Cubicle de Nueva York, rompía con el espacio-tiempo escénico convencional al incorporar un tratamiento cercano al lenguaje cinematográfico, inédito hasta entonces en la escena teatral española.

El Concert Irregular no fue solo una obra artística, sino también un gesto político. Mientras ciertos sectores estudiantiles lo tacharon de «ejercicio pequeño burgués», Brossa celebró su audacia y Portabella lo defendió como una radicalización estética vinculada al activismo.

Hoy, en el marco del centenario del nacimiento de Portabella, Exposició de varietats antifeixistes recupera ese impulso transgresor. Comisariada por Marcelo Expósito e inaugurada el 16 de abril en el Centre de les Arts Lliures de la Fundació Joan Brossa, la muestra toma el Concert Irregular como «matriz constructiva, ideológica y genealógica». «Entre 1966 y 1968, Santos, Brossa y Portabella conceptualizaron una obra en diálogo con las insurrecciones globales del 68 y la radicalización antifranquista en España», explica Expósito. «Portabella, en particular, trató de pensar la práctica artística desde su vínculo con el activismo, algo que hoy adquiere una relevancia especial».

Concebida como «una gran concertación de componentes materiales e inmateriales», la exposición reúne documentos de archivo, obras de artistas contemporáneos como Paula Artés, Núria Güell, Abel Jaramillo, Daniela Ortiz o Mabel Palacín, así como «saberes menores» que evocan el espíritu provocador de Portabella y dialogan con el legado brossiano. Incluye además croquis originales del Concert Irregular, que funcionan como matrices del proyecto.

Vista de ‘Exposició de varietats antifeixistes’ en la Fundació Joan Brossa (Barcelona). Cortesía de la Fundació Joan Brossa.

El centenario de Portabella: un legado que interpela el presente

La exposición se inscribe en Acció Portabella, programa impulsado por el Ministerio de Cultura y la Generalitat de Catalunya para celebrar el centenario del cineasta. Portabella, descrito a menudo como un «mediador incansable» entre arte, política y sociedad, sigue siendo una figura incómoda y necesaria. Esa capacidad de articular disciplinas y generar debate se refleja en la selección de artistas participantes, cuyas prácticas desmontan el aburguesamiento cultural para reactivar lo popular y lo subalterno.

Expósito subraya que el proyecto no pretende ser un homenaje, sino una actualización de sus métodos: «La idiosincrasia del territorio y las luchas subalternas fueron clave en su obra. Hoy, artistas como Daniela Ortiz o el Grup de Treball retoman ese análisis crítico de las instituciones desde las urgencias del siglo XXI».

La cuestión de fondo es si, en un contexto de crisis institucional, es posible recuperar la radicalidad del 68 sin caer en la nostalgia: ¿cómo evocar aquella transgresión sin domesticarla? La respuesta, según Maria Canelles –directora artística de artes visuales de la Fundació Joan Brossa–, está en la propia exposición: «No se trata de mirar atrás, sino de usar el pasado como herramienta para interpelar el presente».

El 2 de mayo, la muestra acogerá además el Concert de varietats antifeixistes, con la participación de El Niño de Elche, Gara Hernández, Daniela Ortiz y Frau Diamanda, y dirección escénica de Pere Faura. Uno de los ejes del proyecto será la recuperación simbólica de materiales y memorias invisibilizadas, como las de la artista transformista Violeta la Burra, vinculándolas a debates actuales sobre diversidad, disidencia y nuevos imaginarios antifascistas. Será, en palabras de Canelles, «un acto único que combina música, danza, performance y prácticas experimentales», en diálogo con aquel Concert Irregular que lo inició todo.

Vista de ‘Exposició de varietats antifeixistes’ en la Fundació Joan Brossa (Barcelona). Cortesía de la Fundació Joan Brossa.
Redacción

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