01 septiembre 2026

El Festival Ídem 2026 llega a La Casa Encendida (Madrid)

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Del 22 al 27 de septiembre, La Casa Encendida acoge la XIV edición de Ídem, un encuentro de artes vivas que reúne a veinte creadorxs bajo el lema 'Ecotopías'. La programación propone pensar la relación entre cuerpos, territorios y comunidades a través de prácticas que desbordan los límites habituales de la escena.

Olga de Soto. Archivo Zúñiga. Foto de © Sofía Moro.

¿Qué significa vivir en una época en la que la acción humana ha alterado profundamente las condiciones de vida del planeta? La pregunta atraviesa la XIV edición de Ídem, que este año se presenta bajo el título Encuentro de artes vivas y comunidades. El festival, comisariado por segundo año consecutivo por el artista e investigador Rolf Abderhalden, plantea una serie de situaciones en las que la creación se convierte en una forma de aproximación a otros cuerpos y a otros modos de conocimiento.

La palabra ‘Ecotopías’ funciona como una coordenada para esta edición. En lugar de entender la ecología únicamente como un problema ambiental, Ídem la aborda como una cuestión de convivencia. La crisis ecológica aparece vinculada a las formas en que habitamos los territorios y producimos relatos sobre ellos, a la manera en que escuchamos aquello que queda fuera de nuestra experiencia inmediata. De ahí que muchas de las propuestas programadas sitúen el cuerpo en el centro: como archivo, como sensor, como materia vulnerable o como espacio desde el que establecer vínculos.

La apertura del festival tendrá lugar el 22 de septiembre con Canción zambra de la goma laca, una acción de Yinka Esi Graves, Niño de Elche y Hermanos Pizarro vinculada a la exposición continentes como semillas. La propuesta parte de Sadopítna, o sea, antípodas, puesto del revés y boca abajo, de Pedro G. Romero y Niño de Elche, y recorre La Casa Encendida desde la exposición hasta el Torreón, donde se encuentra Onna no ko joshi (Las chicas), de Rodrigo García. El desplazamiento por el edificio introduce desde el comienzo una idea importante para Ídem: la escena puede suceder en tránsito y modificar nuestra percepción del lugar que ocupamos.

El cuerpo adquiere una presencia radical en I climb I fall, el estreno mundial que Mike Parr ha concebido para el festival. Figura histórica de la performance australiana, Parr trabaja aquí con la repetición y el esfuerzo físico. Subir y bajar una escalera, pintar sobre un muro, insistir en un gesto hasta llevarlo al límite. La acción culminará con el artista pasando la noche en una cama instalada en el Patio de La Casa Encendida. La duración se convierte así en parte de la obra y transforma la relación convencional entre representación y público.

Retrato de Mike Parr. Cortesía del artista y de La Casa Encendida.

También el trabajo de Iara Solano parte del cuerpo para cuestionar las condiciones desde las que percibimos. En Actos reflejos, presentado por primera vez en Madrid, la artista desarrolla junto al músico sordociego Diego Solano una investigación sobre la orientación, la percepción y la permanencia del objeto. La pérdida progresiva de visión se convierte en una posibilidad para imaginar otras maneras de relacionarse con el espacio. La accesibilidad aparece integrada en el propio dispositivo artístico y desplaza la atención hacia aquello que habitualmente queda fuera del campo visual.

La memoria ocupa otro de los territorios fundamentales de esta edición. Olga de Soto presenta en España el primer capítulo de Algo se cruza en las palabras al escavar bajo los pies, un proyecto construido a partir de una investigación prolongada sobre exilio, migración, lengua y transmisión. Su trabajo recupera historias familiares y acontecimientos colectivos que sobreviven a través de la palabra. En Paper Lane, que podrá verse el 26 de septiembre, la artista lleva esa investigación hacia un gesto mínimo y persistente: rasgar una larga superficie de papel. La acción ralentiza la experiencia y convierte el tiempo de ejecución en materia perceptiva.

En torno a la memoria colectiva se articula también la participación de Lucrecia Martel. La cineasta argentina presentará Nuestra tierra, su primer largometraje documental, realizado junto a miembros de la comunidad Chuschagasta de Tucumán. La película parte del asesinato del líder indígena Javier Chocobar y abre una reflexión sobre la relación entre creación artística, territorio y comunidades atravesadas por conflictos históricos. Martel conversará con Rolf Abderhalden sobre las dimensiones éticas y políticas de este proceso, incluido el riesgo del extractivismo cultural cuando una práctica artística trabaja con experiencias y saberes ajenos.

Retrato de Lucrecia Martel. Foto de © Coni Rosman.

La presencia de Cecilia Vicuña condensa buena parte de las inquietudes que recorren el festival. Artista, poeta y activista, Vicuña ha desarrollado durante décadas una práctica vinculada a la precariedad, la memoria y las formas de conocimiento ancestral. En Ídem presenta Niebla y aliento, un recital performativo junto a Ricardo Gallo, Urián Sarmiento y Juan Manuel Toro en el que poesía y música dialogan con la tradición andina y con la crisis ecológica. Las palabras se convierten en materia sonora y la escucha adquiere una dimensión colectiva.

Vicuña llevará además su práctica fuera de los espacios de La Casa Encendida con Lavar nos, un ritual participativo que recorrerá las calles de Lavapiés. El agua, el territorio y la memoria aparecen aquí como elementos capaces de activar una experiencia comunitaria. El barrio deja de funcionar como simple escenario para convertirse en parte de la propuesta, con sus recorridos, sus habitantes y las capas de historia que contiene.

Esa relación entre creación y espacio público continuará en el II Laboratorio de creación Experimenta Madrid. Doce jóvenes artistas trabajarán sobre En la soledad de los campos de algodón, de Bernard-Marie Koltès, buscando interlocutores dentro de Lavapiés para trasladar el texto a distintos lugares del barrio. El laboratorio, coordinado por Rolf Abderhalden y Miguel Oyarzun, plantea una pregunta sencilla y compleja a la vez: qué sucede cuando una obra concebida para la escena entra en contacto con un territorio concreto y con quienes lo habitan.

Ídem 2026 reúne así prácticas muy diferentes alrededor de una misma inquietud: cómo crear condiciones para una experiencia compartida. La ecología se entiende desde una perspectiva amplia, vinculada a la escucha y a la responsabilidad que implica relacionarse con otros cuerpos y otras latitudes. El festival encuentra en las artes vivas un espacio especialmente fértil para esa investigación porque cada propuesta ocurre ante alguien y necesita de su presencia para completarse.

Retrato de Cecilia Vicuña. Cortesía de la artista.
Redacción

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