02 mayo 2022

exibart.es entrevista: Lolo & Sosaku, artesanos de un presente posthumano

de

Esta semana, exibart.es se aproxima a la fenomenología que explora uno de los colectivos más innovadores que ha visto Barcelona.

Retrato de Lolo & Sosaku. Fotografía de Aleix Plademunt. Cortesía de los artistas.

Este dúo afincado en Barcelona ha generado algunas de las producciones más vibrantes, idiosincráticas, singulares y no categorizables que ha visto la capital catalana. Su exposición Torque se inauguró el 12 de marzo en Galería Alegría y nos adentra en una selección de estas facetas diversas que abordan técnicas inventadas por los autores así como técnicas fusionadas y forjadas con fervor y ternura. Lolo (Buenos Aires, 1977) y Sosaku (Tokio, 1976) se conocieron en 2004 y desde entonces han causado un impacto considerable en la comunidad artística.

Sus obras se han podido ver en el Centre d’Arts Santa Mònica, el Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA), el Matadero Madrid y el Museo Reina Sofía (MNCARS) así como en otros eventos como en ARCOmadrid y Sònar, el festival de música electrónica y experimental.

En los últimos años, estas producciones audaces han llegado a otros contextos internacionales como Italia, China y Brasil, lo cual demuestra el interés exponencial que el dúo está  actualmente recibiendo por parte de una variedad de entidades.

La complejidad de su repertorio recae en su naturaleza plural y multidisciplinar: sus creaciones son salvajes y sofisticadas; es una fusión peculiar ya que exploran lo épico y lo microscópico de manera fluida y promiscua. En esta ocasión, quisimos hablar de sus orígenes, metodologías y abordajes, y asimismo indagar en sus maneras de concebir el acto creativo, el azar y cómo el lenguaje muta a causa de sinergias que surgen repentinamente.

En un mundo libre de umbrales y prejuicios sensoriales y sistémicos, Lolo & Sosaku tejen su poesía matérica y sonora en un eclesiástico estudio situado en el barrio de Santa Eulàlia en Hospitalet del Llobregat. Sus intervenciones se pueden describir como intersticios que señalan a nuestro presente posthumano, y ellos funcionan como DJs que digieren y gestan los restos, ruinas, semillas y fenómenos que cada día se hacen más complejos. Los intercambios, impresiones y reacciones ante sus intervenciones han sido igual de variadas como los materiales y acciones con los que han trabajo Lolo & Sosaku. En esta entrevista, nos guían —sin revelar demasiado— por el bosque fecundo que es su atmósfera creativa.

Lolo & Sosaku, ‘2A Metal’, 2021 en NIGHTTIMESTORY LA. Cortesía de los artistas.
Vuestro dúo es indudablemente uno de los más reconocidos y peculiares de Catalunya; el carácter transdisciplinar es inconfundible puesto que vuestras creaciones se adaptan a muchas formas y manifestaciones distintas. La performance, el gesto, la pintura, el arte sonoro, la instalación, el tótem, como vemos en Torque en la Galería Alegría. ¿Podéis hablar sobre vuestros inicios?…¿cómo empezasteis? ¿Con qué materiales? ¿Siempre ha habido un interés en expandir vuestras ideas de esta manera casi promiscua, tocando tantas metodologías distintas? 

El sonido es la línea que atraviesa o une el conjunto de nuestra obra, desde nuestros inicios en el año 2004 que comenzamos a investigar las diferentes fuentes sonoras y sus posibilidades. Percibimos muchas veces la atemporalidad en nuestra colaboración y cómo eso repercute en lo que creamos. Nuestro trabajo sucede en los márgenes, no sólo de las disciplinas artísticas sino también del tiempo…lo desdibuja, lo cuestiona.

Pasamos semanas sin ir al estudio, y cuando llegamos es igual que cuando llegas de la ciudad a un bosque: no ves nada…y poco a poco se va desvelando todo, la repetición del árbol, las pequeñas variaciones de los troncos, debajo de la corteza, cruzando las anillas hasta el centro, los insectos entre la hierba, y nos sorprendemos trabajando aunque a veces como ahora desde que hemos inaugurado la exposición Torque hemos vuelto solo dos veces al estudio, está todo hermético y no nos deja trabajar aún.

El estudio es un lugar vivo, a veces pasan cosas que nos descolocan, por ejemplo al observar una máquina que pinta, a veces intuimos una intención en ella, una rareza en su comportamiento, también en el idioma que pueden generar un grupo de máquinas, cuando esta comunicación sucede solo podemos alejarnos, mirar y no entender absolutamente nada.

Vista de ‘Torque’, Lolo & Sosaku, 2022 en Galería Alegría. Cortesía de los artistas.
¿Podéis hablar sobre el respeto que tenéis por el objeto y el gesto, y su agencia inexorable? Destaca vuestra obra por ser vinculada a —si no un producto que existe gracias al— azar, la insistencia, el dejar hacer…implica un gran respeto para la dignidad de las vidas objetuales y maquínicas, ¿no?

Sinceramente en el momento de crear hay poca planificación, nos guiamos con visiones y con lo que nos va pidiendo la obra. Aunque hay variaciones de cómo abordar diferentes proyectos, es una constante el tema del sueño y las visiones cuando se está gestando la obra. Crear un proyecto site-specific es cuando más disfrutamos, habitando el espacio y estando muchas horas allí, viendo la luz cambiar. Hace un tiempo encontramos una pelota media desinflada en un rincón del espacio donde íbamos a hacer una gran instalación y nos pusimos a jugar ahí mismo. Luego salimos al patio mientras hablábamos y pateábamos el balón contra el muro, y escuchamos desde un edificio: «¡ey! ¡Lolo y Sosaku! ¡¿Qué hacéis tíos?!». Y respondimos, «¡estamos aquí, vamos a hacer una obra aquí!»

¡Qué lejano parece este momento de la obra final! Pero al contrario, salimos de allí con muchas cosas claras, sobre todo la disposición de las obras, es como que habíamos escaneado el lugar desde otro plano.

Continuando con nuestra metodología de trabajo, en las performances por ejemplo, creamos los instrumentos y los objetos que vamos a accionar, montamos el set, hacemos el sound check y casi no volvemos a vernos hasta unos minutos antes de comenzar. Es allí donde decimos «bueno, comenzamos por aquí, luego esto y aquello»…aunque es imposible ya que, al final son las máquinas las que deciden lo que tenemos que hacer, nos obligan a escuchar y entender su comportamiento.

¿Nos podéis hablar de casos concretos que ejemplifiquen estas metodologías y sus evoluciones y manifestaciones diversas? ¿Tenéis proyectos nuevos a través de los cuales os gustaría plasmar nuevos abordajes? 

Por ejemplo, cuando creamos la composición junto a Sergio Caballero del concierto para cuatro pianos, la pieza final era un motor haciendo un solo sobre las teclas del ‘piano 4’,  una noche durante un ensayo había un grillo debajo de un coche aparcado fuera del estudio y el motor en el piano, no se escuchaba nada más, solo el grillo y el motor sobre el piano, golpeando y raspando las teclas. Fue de lo más hermoso que oímos jamás. Cuando realizamos el concierto, el mismo motor que nos hizo emocionar aquel día tocó otra pieza totalmente diferente y aun peor, sin el grillo.

Hay obras como Disco que están totalmente planificadas y controladas al detalle, otras como Ipso Erit que precisamente hablan de la aleatoriedad y Stellar es el equilibrio donde está todo.

Lolo & Sosaku, ‘2 Stellar’, 2017 en Power Station of Art (PSA). Cortesía de los artistas.

El riesgo más grande lo tomamos al imaginar y visionar la obra, porque luego el tema es producir y que esas imágenes se hagan reales, corpóreas, a veces nos metemos en grandes problemas técnicos. ¡Si no fuera por Kike Blanco no sé qué haríamos! Es el mejor ingeniero que existe y que nos resuelve muchas cosas cuando realizamos obras de gran formato. Por ejemplo, ahora estamos por comenzar una pieza de grandes dimensiones que se expondrá en el foyer de la Sala 1 de L’Auditori de Barcelona, en el programa dirigido por Jordi Alomar, director del Museu de la Música.

Por otro lado estamos visionando una nueva serie de obras super diferentes a lo que venimos haciendo, algo totalmente nuevo, estamos muy ilusionados, y también trabajando en una película bastante abstracta muy extraña.

Para finales de este año y 2023 tenemos varios proyectos grandes. Sobre todo tenemos muchísimas ganas de realizar el proyecto De la Tierra; una colaboración curada en conjunto con Maike Moncayo y Marta Echaves en que llevamos 3 años planificando (y esperando a que se cierren cosas legales). Se hará en L’Hospitalet, muy cerca de nuestro estudio, un site specific que habla de «un lugar donde las máquinas y la tierra han forjado una nueva alianza en la que los humanos han quedado desplazados». Según Maike «…una realidad en la cual las máquinas ya no están al servicio del humano, sino que coexisten con nosotros en plena autonomía».

Cederos al desconocido requiere una gran confianza en lo aleatorio. ¿Consideráis que lo que hacéis es un riesgo? ¿O sería mejor dicho una apuesta? Una que nos desafía a cedernos más al desconocido…

No sabríamos contestar a eso. Quizás la combinación de las dos cosas, un trabajo de riesgo y una apuesta, aunque nunca nos lo habíamos planteado, estamos muy obsesionados con crear obras nuevas, en buscar metodologías de trabajo. Somos un poco inconscientes a veces con respecto al mercado del arte, pero aún así, no sabríamos hacerlo de otra manera.

Lo que hacemos tiene un velo de misterio: respetamos y cuidamos que siga así, sin dar muchas explicaciones de conceptos y significados. Así que cuando tenemos que explicar alguna pieza solo damos unas frases claves. Entendemos que el espectador solo necesita pistas; algo para navegar en la búsqueda de su propia lectura de la obra.

Lolo & Sosaku, ‘2A Metal’, 2021 en NIGHTTIMESTORY LA. Cortesía de los artistas.
¿Qué impacto esperáis que tenga experimentar vuestras obras? ¿Tenéis vuestro público en cuenta y las diferentes relaciones dialécticas que puedan surgir a la hora de crear?

Tenemos el público en cuenta, pero en un plano diferente y dependiendo del proyecto u obra. Aunque, sí, podríamos asegurar que bajo nuestro criterio es el espectador el que completa la obra.

Hay piezas como Motors II, una instalación sonora que expusimos en el museo Power Station of Art (PSA) de Shanghai en la cual construimos un banco para indicar/invitar al público a contemplar la obra desde ese ángulo, porque era donde mejor se escuchaba y se veía. Un amigo casualmente estaba en China y fue a ver la exposición. Nos dijo «increíble la obra, estuve más de una hora sentado en el banco». Nosotros nos sentimos muy ilusionados. Él continuó comentando: «me había quedado sin batería en el teléfono y al lado del banco había un enchufe así que me quedé allí». ¡Es muy graciosa esta historia!

Pero más allá de esto y poniéndonos serios, en toda nuestra obra instalativa tenemos en cuenta al público, el recorrido, los puntos de vista y sus fugas. En las performances hay un factor peligro de muerte cuando accionamos ciertas máquinas metálicas que sabemos que al espectador le llega y le mueve algo por dentro.

En nuestra última gran instalación 27.500 Parpadeos en el Museu Can Framis para el Festival Llum (el festival anual de luz de Barcelona) pasaron más de 10.000 personas. Fue una locura ver tanta gente viendo la obra después de unos días viéndola en funcionamiento y en contacto con los asistentes entendimos que las piezas estaban absorbiendo…se estaban alimentando de parte de la energía de los espectadores y nuestra.

Lolo & Sosaku, ‘Ipso Erit’, 2018. Fotografía de Cecilia Díaz Betz. Cortesía de los artistas.

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Dentro del marco de su exposición Torque en Galería Alegría el 6 de mayo de 2022 a las 20h, Lolo & Sosaku realizará una performance. En concordancia con la importancia de experimentar las obras del dúo en su totalidad, exibart.es deja una selección de videograbaciones de distintas intervenciones de los autores:

Gabriel Virgilio Luciani

Sobre el autor

La esfera de investigación llevada a cabo por la comisaria Gabriel Virgilio Luciani (Atlanta, 1995) se encuentra en una intersección gaseosa entre la poesía, las neocorporeidades, la teoría queer, la magia y la afectividad objetual. Estas esferas de investigación las ha ido explorando mediante exposiciones formales, publicaciones e intervenciones poéticas en los últimos seis años, y muchas de las cuales realizadas mientras cursaba el Grado de Artes y Diseño en la Escola Massana. Entre los años 2016-2019, la mayor parte de su práctica curatorial la llevó a cabo ejerciendo de comisaria en el espacio autogestionado de referencia, La Cera 13, fundado por artistas jóvenes que moldearon un laboratorio altamente experimental y radical en el Raval. En 2020, acabó su Máster en Comisariado de Artes Digitales en la Universitat Ramon Llull, durante el cual trabajaba para el director de la galería Dilalica. En 2019-2020, hizo de residente curatorial junto con Margot Cuevas a Tangent Projects en L’Hospitalet de Llobregat que concluyó con el comisariado de una exposición colectiva en el espacio expositivo en octubre 2020. A lo largo los últimos seis años, sus exposiciones han sido incluidas en varias ediciones de ArtNou y Loop, y ha comisariado y co-comisariado proyectos en THEFLOOR, The Charlotte Art League, la Cera 13, TKM Room, l’Escola Massana, àngels barcelona espai 2, Tangent Projects, L&B gallery, Galeria H2O, Espai Souvenir y en el Reial Cercle Artístic dentro del marco de Loop. Desde septiembre de 2021 es Jefa de Redacción de la revista digital exibart.es.