Foto de la protesta organizada por ANGA en el Arsenale de Venecia, el miércoles 6 de mayo de 2026. Cortesía de ANGA.
Mientras la acción de disenso de Pussy Riot se desarrollaba en Giardini, en la mañana del 6 de abril el Arsenale de Venecia también se transformó en un escenario de protestas: ANGA – Art Not Genocide Alliance lideró una manifestación frente al Pabellón de Israel, donde cientos de personas entre artistas, curadorxs, operadorxs culturales y activistas, pidieron la exclusión inmediata del Estado de la 61. Exposición Internacional de Arte – La Biennale di Venezia.
No se trata de una iniciativa aislada: forma parte de una campaña que continúa desde 2024, cuando el Pabellón israelí, en su histórica sede en Giardini, permaneció cerrado por decisión de la artista Ruth Patir y de las curadoras Mira Lapidot y Tamar Margalit. Sin embargo, también a raíz de las presiones de ANGA y de la comunidad internacional, este año la Bienal respondió trasladando el Pabellón con el proyecto de Belu Simion Făinaru al Arsenal – la sede de Giardini permaneció oficialmente cerrada por trabajos de restauración –, un gesto que el colectivo interpreta como «una legitimación institucional de un Estado acusado de genocidio». Las protestas culminarán este viernes 8 de mayo con la primera huelga de 24 horas en la historia de la institución.
Pero antes de llegar aquí, el 17 de marzo ANGA había entregado una carta a la Dirección de la Bienal solicitando la exclusión inmediata del Pabellón de Israel. El documento, que ahora cuenta con 236 firmantes – entre ellzs 18 equipos completos de Pabellones nacionales, 113 artistas, 38 curadorxs y 85 operadorxs culturales – ha recibido el apoyo de figuras como Alfredo Jaar, Brian Eno, Lubaina Himid, Yto Barrada, Cauleen Smith, Rosana Paulino, Gala Porras-Kim, Kemang Wa Lehulere, Sophia Al-Maria, Tabita Rezaire y Nina Katchadourian, además de las curadoras Rasha Salti y Gabe Beckhurst Feijoo, parte del equipo de la exposición central In Minor Keys. La Bienal no respondió. No es la primera vez: en 2024, una carta abierta de ANGA para la remoción del Pabellón de Israel había reunido más de 24.000 firmas. También en esa ocasión las solicitudes fueron ignoradas.
La decisión de la Bienal de mantener a Israel en su programa – a pesar de las órdenes de arresto de la Corte Penal Internacional contra su liderazgo por crímenes de guerra y de lesa humanidad – ha desatado una crisis de legitimidad dentro de la institución. Mientras que el Pabellón ruso permanecerá cerrado al público después de la inauguración, debido a presiones políticas y económicas, el israelí no enfrenta ninguna restricción.
La crisis se intensificó hace algunos días con la renuncia masiva del jurado internacional, compuesto por Solange Farkas, Elvira Dyangani Ose, Zoe Butt, Marta Kuzma y Giovanna Zapperi. Al inicio de su mandato, el jurado había anunciado que no consideraría para los premios a los Estados acusados de crímenes contra la humanidad, una decisión vinculada a las órdenes de arresto de la CPI contra los líderes de Israel y Rusia. Sin embargo, la falta de apoyo institucional llevó a su renuncia.
Por ello, el viernes 8 de mayo, ANGA – junto con Biennalocene, Sale Docks, Mi Riconosci, Vogliamo Tutt’altro y otros sindicatos italianos – convocó la primera huelga de 24 horas en la historia de la Bienal. La movilización prevé el cierre de pabellones y espacios por parte de artistas y operadorxs culturales, y culmina con una manifestación a las 16:30 en Via Garibaldi. El objetivo es doble: rechazar la normalización de la violencia estatal en la cultura y denunciar las precarias condiciones laborales que sostienen el evento.
Pero no se trata de la única forma de protesta. Ayer, en los Jardines, los artistas de In Minor Keys dieron inicio a la performance Drone Chorus, inspirada en la pieza Dronesong del compositor y docente de guitarra gazawi, Ahmed Muin. La acción consiste en producir un zumbido prolongado con la voz – un llamado al zumbido incesante de los drones sobre los cielos de Gaza – para ocupar sonoramente el espacio. El objetivo es llamar la atención sobre el genocidio en Palestina y la impunidad de sus responsables. La acción se repite todos los días a las 12:00, en puntos específicos de la Bienal.
La Bienal de Venecia ha sido históricamente un espacio de denuncia y reflexión crítica. En el pasado, excluyó a Sudáfrica durante el apartheid y condenó el golpe de Estado de Pinochet en Chile. Sin embargo, su silencio actual frente a la participación de Israel – un Estado formalmente acusado de genocidio – ha desatado un debate sobre los límites de la neutralidad institucional.
ANGA pide la exclusión inmediata de Israel del evento, invita a artistas y operadorxs culturales a rechazar cualquier colaboración con delegaciones o instituciones israelíes en el marco de la Bienal, solicita a los Pabellones nacionales excluir a Israel de sus programaciones y exhorta a las instituciones culturales a presionar a la Bienal para que responda a las demandas de sus participantes.
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