Estefanía Muñoz, 'Ahora el río es un camino'. Fuente: Web de Lo Pati.
La artista visual y educadora Estefanía Muñoz (Illapel, Chile) propone en su más reciente trabajo una reflexión poética y política sobre el agua, su ausencia, su historia y su poder evocador. La obra puede verse hasta 20 de agosto en La Façana de Lo Pati —la pantalla exterior del centro de arte en Amposta—, como parte del ciclo de arte digital Economies de l’aigua: escassetat, transformació i memòria, comisariado por Vanina Hofman y Valentina Montero. Este programa, desarrollado a lo largo de 2025, reúne seis piezas audiovisuales que exploran las dimensiones simbólicas, materiales y políticas del agua en un contexto global de crisis ecológica.
En Ara el riu és un camí, Muñoz parte de su entorno más inmediato: la ciudad de Illapel, capital de la provincia del Choapa, en la región de Coquimbo. Situada entre la cordillera y el mar, la zona enfrenta una dramática escasez de agua potable, acentuada por el cambio climático, el extractivismo minero y la sobreexplotación agrícola. En este territorio, antaño irrigado por ríos caudalosos, hoy solo corren arroyos intermitentes. La sequía no es aquí un fenómeno aislado, sino una realidad estructural que afecta a las comunidades, sus modos de vida y sus vínculos con la tierra.
El video de Muñoz no se limita a documentar esta devastación. Su mirada es también introspectiva: recorre paisajes áridos y quebrados con una sensibilidad atenta al detalle, al gesto mínimo, al eco. Como ella misma señala, su trabajo explora «la relación entre la naturaleza y la memoria humana». En este sentido, el agua —o su ausencia— se convierte en archivo, en relato corporal y emocional, en metáfora de una historia compartida. Las imágenes, de ritmo pausado y tonos apagados, sugieren una temporalidad suspendida, como si el tiempo se replegara junto al caudal que falta.
Graduada en Artes Visuales por la Universidad Uniacc y con un máster en Investigación y Creación Fotográfica por la Universidad Finis Terrae, Estefanía Muñoz ha desarrollado una práctica centrada en el territorio, la pedagogía crítica y la memoria medioambiental. Su trabajo se sitúa en la intersección entre arte y activismo, y Ara el riu és un camí reafirma esa postura: no hay denuncia explícita, pero sí una tensión constante entre lo que se muestra y lo que se silencia; entre la imagen y su trasfondo político.
El ciclo Economies de l’aigua, al que pertenece esta obra, propone justamente esa lectura: pensar el agua no solo como recurso natural sino como bien común, como símbolo y como campo de disputa. Las seis piezas que lo integran —de artistas con trayectorias vinculadas a la ecología crítica, la migración o la justicia territorial— abordan temas como la privatización, la contaminación, la memoria hidráulica o la adaptación climática. La pantalla de Lo Pati, en este sentido, funciona como lugar de exhibición y de alerta, como espacio público intervenido por una imagen que interpela desde lo sensorial y lo político.
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