14 octubre 2026

Gogal, entre progreso y memoria.

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El artista salvadoreño llega a Barcelona y presenta por primera vez en España 'Atrófica 2.0', una exposición que investiga el sistema de capas en el cual progreso y borrado se confunden entre sí.

Óscar López, 'Compromiso de la inmediatez desde el andén', 2026. Cortesía del artista.

Óscar López (San Salvador, 1982), conocido como Gogal, pertenece a esa categoría de artistas capaces de leer las ciudades y no solo de observarlas. Su formación como artista empieza en 2006 en la academia Metamorfosis junto a Jose Antonio Consuegra. A partir de aquí, desarrolla un recorrido que aborda diferentes lenguajes: desde la pintura al grabado, pasando por la cerámica. Gogal ha presentado exposiciones en diferentes países centro y norteamericanos como El Salvador, Honduras, Guatemala, México, Estados Unidos, pero también ha expuesto en Italia y Japón.

Su investigación se concentra en paisajes urbanos y su metamorfosis a lo largo del tiempo, como la superposición de capas define el paso del tiempo y la memoria. En su obra también son evidentes referencias a la cultura pop, como refleja su precedente exposición: Grafforismos, en 2021.

El pasado mes de spetiembre, Gogal ha inaugurado su primera exposición en España, Atrófica 2.0, y es posible visitarla hasta el 30 de octubre en la Galeria Sergi Sánchez de Barcelona. La muestra es una reformulación de la exposición que el artista presentó en el Museo MARTE de San Salvador. Allí, la exposición ocupaba un espacio amplio y tenía un carácter más inmersivo. En Barcelona, en cambio, el artista ha reconfigurado el proyecto en una escala más contenida.

La propuesta cuenta con doce piezas sobre tela y diez sobre papel completamente inéditas, todas vinculadas por un proceso de acumulación y desgaste. La misma técnica es un argumento: «Aplico a mi obra el mismo tratamiento que reciben los muros de mi ciudad», explica Gogal. «Capa sobre capa voy generando nuevos discursos visuales en torno a letras y símbolos». Esta sincera reproducción urbana se mezcla con los cromatismos típicos de las urbes centroamericanas y con elementos de la cultura pop (Mickey Mouse, Barbie, Mario Bros, el Pato Donald o Hello Kitty) que en las obras presentan un papel diferente al de su función original, evidenciando la manera en la que el artista aprendió a leer el mundo: tanto a partir del conflicto como a partir de la caricatura.

Las obras evidencian un caos ordenado (tags, grafitis, tachaduras, dibujos, adhesivos). Son una sincera presentación de las paredes en los contextos urbanos, tanto en el proceso como en el resultado final: se pinta, se escribe, se tacha, se vuelve a pintar. Es destacable cómo se mezclan figuras iconográficas pertenecientes a diferentes imaginarios, desde el mundo de los videojuegos (Nintendo), a los dibujos animados (Tortugas Ninjas), a símbolos del grafiti como la corona de Basquiat.

La sucesión de capas y su propia materialidad son el eje central del mensaje de la obra.¿Qué nos queda de una capa cuando es sustituida por otra? ¿Seguimos siendo capaces de leerla e interpretarla, o queda borrada para siempre? Este proceso natural de transformación metropolitana es transversal y evidencia cómo las ciudades se transforman a partir de procesos de acumulación.

Redacción

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