17 marzo 2026

La Biennale di Venezia ante el espejo: el debate por la exclusión de Israel y la responsabilidad política del arte

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La institución enfrenta una crisis ética sin precedentes, donde el silencio ante los crímenes de Israel exponen los límites de su neutralidad cultural.

Protesta durante la 60ª edición de la Exposición Internacional de Arte - La Biennale di Venezia. Cortesía de Art Not Genocide Alliance (ANGA).

La 61ª edición de la Exposición Internacional de Arte – La Biennale di Venezia, que se inaugurará el 9 de mayo y permanecerá abierta hasta el 22 de noviembre, enfrenta una de sus mayores crisis de legitimidad. La institución no solo elude actuar o pronunciarse contra los crímenes de lesa humanidad cometidos por Israel, documentados y condenados a escala global, sino que su pasividad se traduce en una apatía liberal que, en la práctica, refuerza estructuras de impunidad.

La historia ha demostrado a lxs trabajadores culturales que la neutralidad ante la injusticia es, en sí misma, una toma de posición. Sin embargo, la falta de acción de la Bienal va más allá: se extiende a su ambigüedad en la reincorporación del pabellón de Rusia y a su silencio ante la ausencia de Sudáfrica, cuyo espacio permanecerá vacío tras la cancelación del proyecto Elegy de Gabrielle Goliath. La decisión de prohibir el turno de preguntas en la rueda de prensa del 25 de febrero –un gesto que pretendía evitar el debate político– no hizo más que evidenciar la complicidad de la institución con los mecanismos que silencian la disidencia. Al cerrar espacios de diálogo, la Bienal no solo elude su responsabilidad, sino que se alinea con una lógica que prioriza la conveniencia institucional sobre la ética, revelando así los límites de su supuesta neutralidad.

«NO GENOCIDE PAVILION AT THE VENICE BIENNALE»

En este contexto, y bajo la iniciativa del colectivo Art Not Genocide Alliance (ANGA), un grupo de 178 artistas, comisarixs y trabajadorxs culturales –entre ellxs 82 participantes de pabellones nacionales, 55 trabajadorxs del sector y 41 integrantes de la exposición central In Minor Keys– ha firmado una carta dirigida a la presidencia y la junta directiva de La Biennale di Venezia. El documento exige la exclusión de Israel del evento, argumentando que la participación del país en el contexto actual constituye una complicidad institucional con el genocidio en Gaza y la ocupación sistemática en Cisjordania.

La presencia de Israel en la Bienal de 2026 ha sido posible gracias a acomodaciones especiales por parte de la organización, que ha reubicado su pabellón en un espacio temporal dentro del Arsenale. Esta decisión, según lxs firmantes, no solo normaliza la violencia estatal, sino que contradice el legado histórico de la Bienal como plataforma comprometida con la democracia y los derechos humanos. El texto recuerda que, en el pasado, la institución tomó posturas claras, como la condena al golpe de Pinochet en 1974 o la exclusión de Sudáfrica durante el apartheid entre 1968 y 1993. Sin embargo, en el caso de Israel, la Bienal ha optado por un silencio que equivale a una validación implícita de sus acciones militares.

El conflicto en Gaza, donde según datos de la carta han muerto al menos 72.000 personas y otras 10.000 permanecen desaparecidas bajo los escombros, se presenta como el eje central de la demanda. Lxs firmantes subrayan que la Bienal no puede ignorar el llamado de la sociedad civil palestina, que desde hace años solicita un boicot cultural a Israel como parte de la campaña Boycott, Divestment, Sanctions (BDS). La misiva también señala la hipocresía de una institución que, mientras se declara antifascista, permite que un Estado acusado de crímenes de guerra utilice su plataforma para legitimar su imagen internacional.

Protesta durante la 60ª edición de la Exposición Internacional de Arte – La Biennale di Venezia. Cortesía de Art Not Genocide Alliance (ANGA).

La lucha de ANGA desde 2024

Este no es el primer intento por cuestionar la participación de Israel en la Bienal. En 2024, ANGA lideró una campaña con una carta abierta que reunió más de 24.000 firmas, incluyendo figuras destacadas del mundo cultural. Las protestas durante la semana inaugural de aquella edición lograron el cierre parcial del pabellón israelí y su ausencia en la Bienal de Arquitectura de 2025. La movilización actual, sin embargo, adquiere un carácter más urgente tras los recientes ataques de Israel y Estados Unidos en Líbano e Irán, que replican la misma lógica de guerra indiscriminada aplicada en Gaza.

La Bienal de Venecia ha intentado en los últimos años mantener un equilibrio entre su vocación de espacio neutral y su inevitable dimensión política. Sin embargo, la reincorporación de Rusia en esta edición –una decisión que generó una crisis diplomática en Italia– ha puesto en evidencia los dobles estándares de la institución. Mientras se excluyó a Rusia por su invasión a Ucrania, Israel, cuya ocupación de territorios palestinos y acciones en Gaza han sido condenadas por organismos internacionales, sigue siendo bienvenido. Esta selectividad no solo debilita la credibilidad de la Bienal, sino que contribuye a un régimen de impunidad que socava el derecho internacional.

El debate trasciende lo simbólico. Para lxs firmantes, la Bienal es un espacio donde el arte se entrelaza con la ética y la justicia. Por ello, la carta interpela a la institución sobre su propio papel: ¿puede una plataforma cultural que se precie de progresista mirar hacia otro lado mientras se cometen crímenes en su nombre?

La presión sobre la organización es creciente. ANGA y otros colectivos insisten en que la cultura no puede ser un refugio para la neutralidad cuando esta implica silenciar el sufrimiento. En un contexto donde el arte contemporáneo se enfrenta a su responsabilidad política, la Bienal de Venecia se encuentra en una encrucijada: reafirmar sus principios históricos o ceder ante los intereses geopolíticos que, cada vez más, condicionan el campo cultural. La decisión que tome sentará un precedente sobre el papel del arte en la defensa de los derechos humanos.

Protesta durante la 60ª edición de la Exposición Internacional de Arte – La Biennale di Venezia. Cortesía de Art Not Genocide Alliance (ANGA).
Madrid Colecciona
Redacción

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