30 julio 2026

Muere Simone Forti, la artista que revolucionó la relación entre el cuerpo y la performance

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Figura imprescindible del arte contemporáneo, Simone Forti convirtió el movimiento en una herramienta de creación y pensamiento. Su trabajo transformó la danza, la performance y las artes visuales, dejando una huella decisiva en varias generaciones de artistas.

Retrato de la artista Simone Forti. Cortesía de la galería Raffaella Cortese.

La performance contemporánea pierde a una de sus grandes referentes. Simone Forti, artista, coreógrafa y performer nacida en Florencia en 1935, falleció en Los Ángeles a los 91 años. Su obra fue determinante en el surgimiento de la danza posmoderna y abrió nuevas formas de entender el cuerpo, el movimiento y su vínculo con las artes visuales en la segunda mitad del siglo XX.

La noticia la ha dado a conocer la Galería Raffaella Cortese, que representaba a la artista desde 2018. En un comunicado, la galería la ha recordado con «afecto, admiración y profunda gratitud» y ha anunciado que el Simone Forti Art Trust velará por la conservación y difusión de su legado.

Una vida marcada por el exilio y la experimentación

La biografía de Simone Forti atraviesa algunos de los grandes acontecimientos del siglo XX. Nacida en el seno de una familia judía en Florencia, tuvo que abandonar Italia en 1938 tras la aprobación de las leyes raciales del régimen fascista. Después de pasar por Suiza y Francia, se instaló con su familia en Estados Unidos, una experiencia de desarraigo que marcaría profundamente su manera de entender el arte.

Tras estudiar en el Reed College, se trasladó a San Francisco para formarse con la coreógrafa Anna Halprin. El método de Halprin, basado en la improvisación y en la escucha del cuerpo, acabaría convirtiéndose en uno de los pilares de su práctica artística. En 1959 se mudó a Nueva York junto al escultor Robert Morris, entonces su marido, y pronto entró en contacto con la intensa escena creativa del downtown neoyorquino, donde coincidían la Minimal Art, la experimentación musical, la performance y las primeras propuestas vinculadas a Fluxus.

Entre 1960 y 1961 presentó las ya históricas Dance Constructions, ocho piezas consideradas hoy un momento fundacional de la coreografía contemporánea. Estrenadas en la Chambers Street Loft Series, organizada por Yoko Ono, estas obras prescindían del virtuosismo técnico para concentrarse en acciones sencillas, estructuras elementales, objetos cotidianos y movimientos esenciales. El gesto dejaba de ser un ejercicio de destreza para convertirse en un espacio de observación, relación y experiencia compartida. Aquellas propuestas influyeron de manera decisiva en el desarrollo de la danza posmoderna y anticiparon muchas de las investigaciones que marcarían la evolución de la performance durante las décadas siguientes.

Entre 1968 y 1969 vivió en Roma, donde frecuentó la galería L’Attico y visitó a diario el zoológico de la ciudad. De esa experiencia surgieron los Animal Studies, una serie de dibujos y acciones performativas que exploraban las continuidades entre el comportamiento humano y el animal. De regreso a Estados Unidos comenzó a impartir clases en el California Institute of the Arts, donde convirtió sus talleres en un espacio permanente de investigación sobre la improvisación y formó a varias generaciones de artistas.

A lo largo de más de seis décadas de trabajo, Forti siguió explorando nuevas formas de conectar el lenguaje con el movimiento sin perder nunca el interés por observar críticamente la realidad. En sus últimos años desarrolló el Logomotion, una práctica que incluía las News Animations, improvisaciones construidas a partir de noticias de actualidad en las que el cuerpo se convertía en una herramienta para pensar el presente.

En 2016 presentó Tea for Three junto a Yvonne Rainer y Steve Paxton, una performance nacida de una amistad y un diálogo creativo sostenidos durante más de cincuenta años. Aunque con frecuencia se la vinculó al Judson Dance Theater, del que fue una figura precursora, y a la Minimal Art, Forti prefería definirse simplemente como una «artista del movimiento», una expresión que reflejaba la dificultad de encasillar una práctica desarrollada siempre entre distintas disciplinas.

Durante su carrera colaboró con artistas como Dan Graham y Robert Whitman, además de músicos como La Monte Young, Charlemagne Palestine y Peter Van Riper. Hasta los últimos años mantuvo una relación constante con nuevas generaciones de creadorxs, interesadxs en una obra que nunca dejó de evolucionar.

Un legado decisivo

En la última década, importantes museos revisaron su trayectoria. En 2014, el Museum der Moderne Salzburg le dedicó la retrospectiva Thinking with the Body: A Retrospective in Motion. Cuatro años después, el Museum of Modern Art de Nueva York reivindicó su papel en la exposición Judson Dance Theater: The Work Is Never Done, y en 2023 el Museum of Contemporary Art de Los Ángeles organizó una amplia muestra monográfica sobre su trabajo.

Ese mismo año recibió el León de Oro a la Trayectoria en Danza de la Bienal de Venecia, un reconocimiento a una obra que cambió para siempre la manera de pensar el movimiento y amplió los límites de la creación contemporánea.