exibart Italia entrevista: Annemarie Jacir, directora de ‘Palestine 36’
Entrevistas
La historia de Palestina no comienza el 7 de octubre de 2023. Palestine 36 retrocede casi noventa años, hasta la revuelta palestina contra el Mandato británico. Presentada el año pasado en el Festival de Cine de Roma y en los cines italianos desde el 10 de septiembre de la mano de Wanted Cinema, la película está dirigida por Annemarie Jacir, directora, guionista y productora palestina, autora de Salt of This Sea, When I Saw You y Wajib. El reparto incluye a Jeremy Irons, Hiam Abbass, Saleh Bakri, Liam Cunningham, Yasmine Al Massri y Dhafer L’Abidine.
El 4 de octubre, Jacir participará en el Festival de Internazionale en Ferrara. Al día siguiente, el 5 de octubre, mantendrá un encuentro con el público en el Anteo CityLife de Milán junto a Paola Caridi y Francesca Albanese, en un acto que se retransmitirá en directo en más de cien salas de cine de toda Italia.
Con ella hablamos sobre quién tiene derecho a contar una historia, sobre cine y colonialismo, los archivos desaparecidos, la financiación occidental, las responsabilidades palestinas, Gaza y la libertad de las imágenes.

AdA: Desde la fotografía palestina de principios del siglo XX hasta la literatura, el arte y el cine, los palestinos llevan más de un siglo contando su propia historia. ¿Por qué, entonces, esa mirada sigue pareciendo nueva para una parte del público internacional? ¿Ha cambiado la forma de contar Palestina gracias al cine o hemos cambiado nosotros como espectadores?
AJ: Es cierto que los palestinos llevamos siglos contando nuestras propias historias y, sin embargo, esas historias siguen siendo invisibles para buena parte del público internacional. Y eso también ocurre, por supuesto, en el cine. Los directores y programadores de festivales, los organismos que conceden financiación y quienes toman las decisiones parecen sentirse más cómodos cuando son otros quienes cuentan las historias palestinas. Les resulta más fácil aceptar relatos sobre Palestina contados por terceros que escuchar a los propios palestinos contar su historia.
Grandes festivales como Cannes o Venecia rara vez, por no decir nunca, incluyen a cineastas palestinos en sus secciones oficiales. Cuando es un director israelí quien cuenta nuestra historia, de repente todo el mundo parece sentirse cómodo, como si entonces hablar de Palestina se hubiera convertido en algo seguro. No sé por qué el hecho de que los palestinos hablemos en primera persona sigue resultando tan amenazante para tantas personas en Occidente.
AdA: En Palestine 36 también muestras la connivencia de una parte de las élites palestinas. ¿Qué aspectos de esas complicidades crees que todavía están por contar? ¿Y cuánto reconoces hoy de aquellas fracturas?
AJ: En mis películas me interesa explorar las élites, la forma en que siguen reproduciéndose, el capitalismo y las relaciones de clase. Son cuestiones profundamente relacionadas entre sí. En Palestine 36 aparecen de muchas maneras, también a través de los terratenientes, de las clases más acomodadas y de personajes como Amir, interpretado por Dhafer L’Abidine. Estas divisiones siguen estando muy presentes hoy. Son los mismos sistemas que se crearon para mantener a determinadas personas en una posición de inferioridad, para someter y controlar a un pueblo. Sin el apoyo de quienes están dentro, de los colaboradores, esos sistemas acabarían desmoronándose. Todos sabemos que la más antigua de las estrategias, “divide y vencerás”, sigue plenamente vigente.

AdA: Palestine 36 cuenta con un reparto de primer nivel, un presupuesto considerable y el respaldo de BBC Film y el BFI. ¿Hasta qué punto puede ser verdaderamente autónoma una mirada palestina cuando, para hacer una película de esta envergadura, todavía tiene que recurrir a los grandes sistemas de producción occidentales?
AJ: Ossama Bawardi, el productor, y yo tuvimos claro desde el principio que esta historia teníamos que contarla nosotros y para nosotros. Pero, al mismo tiempo, estábamos afrontando una escala de producción que nunca antes se había alcanzado en Palestina. Los recursos necesarios para levantar la película —construir los escenarios, preparar el vestuario y los vehículos, reconstruir el pueblo— eran enormes. Como todavía no contamos con instituciones cinematográficas capaces de financiar nuestro cine de manera suficiente, tuvimos que buscar financiación fuera.
Para mí había un límite que no estaba dispuesta a cruzar: cualquier tipo de injerencia externa. Nunca aceptaré dinero ni trabajaré con un productor o financiador que pretenda imponer condiciones o intervenir en las decisiones artísticas. Por eso tardamos casi diez años en conseguir financiar la película.
También con la BBC y el BFI trabajamos junto a unos coproductores extraordinarios, que creían plenamente en el proyecto. Para ellos nunca hubo dudas sobre qué película estábamos haciendo: una historia palestina ambientada durante el Mandato británico, una película anticolonial y crítica tanto con los británicos como con el movimiento sionista. Cuando se incorporaron al proyecto, uno de ellos nos dijo: «Ha llegado el momento de que los británicos afrontemos nuestro pasado colonial y también nuestro presente». Para todos nosotros, esta película siempre ha hablado del presente.
AdA: En 1982, durante la invasión israelí del Líbano y el sitio de Beirut, desapareció el archivo cinematográfico palestino. ¿Cuánto cine palestino y cuánta memoria colectiva se perdieron con aquellas imágenes?
AJ: Fue un golpe devastador para nuestra memoria visual. No desaparecieron únicamente películas, sino también grabaciones, testimonios de la vida cotidiana y de las personas. Había imágenes de lugares que después serían bombardeados y destruidos y que hoy ya ni siquiera existen.
Esos archivos tienen un valor enorme para nosotros, sobre todo porque nuestro pueblo fue convertido en un pueblo de refugiados, sometido a una limpieza étnica, y porque se destruyeron tantas vidas. Todo eso también forma parte de nuestra memoria y de nuestra historia. No solo nos arrebataron la tierra.

AdA: Te alejaste del documental porque no querías ser tú quien decidiera qué aspectos de la vida real de una persona merecían conservarse y cuáles debían quedar fuera. Sin embargo, en Palestine 36 también trabajas con acontecimientos y personajes históricos reales, como algunos alcaldes vinculados económicamente al movimiento sionista o la masacre de Al-Bassa. ¿Dónde sitúas hoy la frontera entre documental y ficción? Al fin y al cabo, un documental también implica elegir cómo contar la realidad.
AJ: Palestine 36 es una película de ficción, pero nace de nuestra realidad y de nuestra historia. Lo mismo ocurre con todas mis películas, incluidas Salt of This Sea, Wajib y When I Saw You. Hay un mundo a mi alrededor que quiero respetar, explorar, cuestionar y sobre el que quiero hablar. Pero también necesito sentirme libre, tanto en mi manera de vivir como de contar historias. Y esa libertad la encuentro en la ficción.
Para mí, todo puede ser completamente real y completamente ficción al mismo tiempo. La frontera entre documental y ficción no es fija. Hay documentales que contienen más elementos de ficción que de realidad y, en ocasiones, una historia de ficción puede ser más verdadera que un documental.
AdA: Apoyas a Gaza Cinema Academy. ¿Qué importancia tiene que los cineastas palestinos puedan contar lo que están viviendo sin verse obligados a hablar únicamente de ello? ¿Qué tipo de cine te gustaría que pudieran hacer con esa libertad?
AJ: Creo firmemente que todos los pueblos deberían poder contar sus propias historias como quieran y como necesiten. En el caso de los gazatíes… el mundo entero les ha dado la espalda. Tenemos que apoyarlos en todo lo que podamos para que sus voces puedan ser escuchadas.
Son ellos quienes deben contar sus propias historias, sean las que sean. No nos corresponde decidir ni cuestionar qué quieren contar: si quieren hablar de lo que están viviendo o de algo completamente distinto.
La Gaza Cinema Academy no les da una voz, porque esa voz ya la tienen. Nuestra única responsabilidad es contribuir a que pueda ser escuchada. Tienen que ser absolutamente libres para hacer aquello que decidan hacer.

AdA: Participaste en la creación de Dreams of a Nation en la Universidad de Columbia. En 2025, la Administración Trump ejerció una fuerte presión sobre la universidad y Rashid Khalidi canceló uno de sus cursos en protesta por el acuerdo alcanzado entre Columbia y el Gobierno. ¿Puede considerarse hoy una universidad estadounidense un lugar seguro para conservar un archivo palestino?
AJ: Si la historia nos ha enseñado algo es que ningún archivo palestino está a salvo, en ningún lugar del mundo. Desde luego, no en Palestina: conocemos demasiado bien el saqueo de archivos y discos duros llevado a cabo por el ejército israelí en numerosos centros culturales de Cisjordania durante la última década. Y tampoco lo estuvo en Beirut, donde todo el archivo cinematográfico palestino fue robado durante la invasión israelí de 1982.
Además, viendo todo lo que está ocurriendo actualmente en Estados Unidos, tampoco parece que las universidades estadounidenses sean espacios seguros. Lo que estamos viendo recuerda más bien a una vuelta al macartismo, mientras nuestras voces sufren una censura muy fuerte.
AdA: Regresas a Italia un año después del Festival de Cine de Roma. Mientras tanto, el país está tramitando una ley sobre antisemitismo que incorpora la definición de la IHRA. En este contexto político, ¿qué supone volver a llevar a los cines italianos una película que habla de Palestina antes incluso de la creación del Estado de Israel?
AJ: Para mí es muy importante que la película llegue a los cines italianos, por muchas razones. Los italianos siempre han mostrado una gran cercanía hacia nosotros. Somos pueblos mediterráneos y nuestras historias están profundamente conectadas. Además, en los últimos años muchos italianos han alzado con fuerza la voz contra el genocidio. Hemos escuchado esas voces aquí, en Palestina.
Durante el estreno de la película en Italia sentimos muchísimo cariño y apoyo. Creo que el público italiano entiende perfectamente que Palestine 36 no es únicamente una película histórica, sino también una película que habla de nuestro presente. Al hacer esta película, todo el equipo, tanto técnico como artístico, demostró que somos capaces de hacer cualquier cosa y que nunca conseguiremos ser borrados.
AdA: Durante décadas, una parte de los medios occidentales ha contado la historia de Palestina omitiendo el Mandato británico, la Nakba, la ocupación y la colonización, hasta el punto de presentar el 7 de octubre de 2023 como si fuera un punto de partida. ¿Tiene también el cine la responsabilidad de reconstruir el contexto que el periodismo y los relatos históricos han borrado o reescrito?
AJ: Los medios occidentales nunca han contado la historia completa de Palestina, y eso lo sabemos. Pero no ocurre únicamente con Palestina: también sucede en muchos otros lugares donde existen intereses y agendas políticas.
La principal responsabilidad del cine es luchar por la vida. Repetir una y otra vez que seguimos aquí, que existe vida. Y esa tarea se vuelve todavía más urgente cuando intentan borrarnos y privarnos de la posibilidad de expresarnos.
[Este artículo se ha publicado originalmente en exibart Italia]


Agenda
¡Te ayudamos a encontrar el evento que buscas !
AVINGUDA ROMA, 12
08015 BARCELONA
CIF: B06956841
Se ha producido un error durante el registro. Actualiza la página y vuélvelo a intentar
¡Gracias por suscribirte a nuestro boletín semanal!
Hemos enviado un correo electrónico de confirmación.
Haz clic en el enlace que encontrarás en el mensaje para empezar a recibir las últimas noticias sobre el arte contemporáneo en España y en el mundo.
Si no lo ves, revisa tu carpeta de Spam o Promociones.
Descubre las últimas noticias sobre el arte contemporáneo en el ámbito español. Teclea tu dirección de correo electrónico y suscríbete a la newsletter!
En nuestra web utilizamos cookies propias y de terceros para analizar nuestros servicios y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Puedes configurar o rechazar las cookies en el botón “Configuración de cookies” o también puedes seguir navegando haciendo clic en "Aceptar todas las cookies". Para más información, puedes visitar nuestra política de cookies.
Las cookies estrictamente necesarias tiene que activarse siempre para que podamos guardar tus preferencias de ajustes de cookies.
Si desactivas esta cookie no podremos guardar tus preferencias. Esto significa que cada vez que visites esta web tendrás que activar o desactivar las cookies de nuevo.








