Exposiciones

Gonzalo Lebrija & Jorge Méndez Blake en Travesía Cuatro (Madrid): la ficción del límite

En Finisterre, la exposición conjunta de Gonzalo Lebrija (Ciudad de México, 1972) y Jorge Méndez Blake (Guadalajara, 1974) en Travesía Cuatro (Madrid), el faro, como idea más que como construcción, se convierte en eje de una investigación visual que trasciende el paisaje que la inspira. El proyecto nace de un viaje por la Costa da Morte, donde ambos artistas llegaron al Faro de Finisterre, territorio en el que confluyen historias locales, mitologías de naufragio y el eco del final del Camino de Santiago. Sin embargo, la muestra evita el registro del lugar y apuesta por una reelaboración conceptual: un faro imaginado, compuesto de fragmentos simbólicos que diluyen cualquier aspiración documental.

Lebrija y Méndez Blake comparten un interés previo por este motivo. El primero desde su reflexión sobre el tiempo y los límites del horizonte en obras fotográficas y escultóricas; el segundo desde su diálogo constante con la literatura y la arquitectura, donde el faro aparece como punto de referencia y de lectura. Finisterre articula estas trayectorias en un territorio común: la exploración del faro como metáfora del umbral, de la frágil distancia entre salvación y extravío.

Lejos de las imágenes convencionales asociadas al faro, la exposición se despliega en un registro austero, casi meditativo. La selección de obras–dibujos, esculturas y composiciones que operan por síntesis–construye un relato donde la luz funciona menos como guía que como interrogación. La decisión de visitar el faro de noche, según apunta el comisario Marcos Giralt Torrente, subraya esta dimensión: solo en la oscuridad se atenúan las certezas y se impone la indescifrabilidad.

El diálogo entre ambos artistas produce un campo de tensiones donde los opuestos no se cancelan, sino que se reafirman mutuamente: luz/oscuridad, presencia/ausencia, orientación/desorientación. En ese juego, el faro deja de ser un dispositivo funcional para convertirse en un punto de fuga hacia una geografía mental. La referencia a Galicia aparece filtrada por la distancia, pero también por la resonancia que encuentra en el contexto mexicano de ambos creadores, estableciendo un puente simbólico entre dos orillas que históricamente se han imaginado conectadas por el Atlántico.

Redacción

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