Katharina Grosse, 'Arrels', 2026. Cortesía de Es Baluard Museu. Foto: Bruno Daureo. © de la obra, Katharina Grosse, VEGAP, Illes Balears, 2026.
La práctica de Katharina Grosse (Freiburg im Breisgau, 1962) vuelve a desplegarse en Palma con Arrels (Raíces), una intervención concebida para La Llotja bajo el impulso de Es Baluard Museu. La propuesta, comisariada por David Barro, activa el edificio histórico como un espacio de experimentación pictórica expandida donde el color opera como agente estructural. La inauguración marca el inicio de una intervención que se prolonga hasta enero de 2027 y que redefine la relación entre pintura y arquitectura en uno de los enclaves patrimoniales más reconocibles de la ciudad.
Grosse ha desarrollado durante más de tres décadas una investigación que desplaza la pintura fuera del soporte tradicional. En su trabajo, la superficie pictórica deja de ser un límite para convertirse en una condición extensiva que atraviesa muros, suelos y volúmenes. El gesto pictórico adquiere así una dimensión espacial que modifica la percepción del entorno y propone una experiencia envolvente donde el espectador se ve implicado físicamente. En Arrels, este lenguaje alcanza una nueva escala al dialogar con un edificio que no admite intervención estructural, lo que obliga a la pintura a adaptarse a una arquitectura que permanece intacta en su materialidad.
La intervención convierte La Llotja en un campo visual en tensión constante. El color se distribuye como una fuerza que reorganiza la lectura del espacio, introduce discontinuidades y establece conexiones entre elementos arquitectónicos que habitualmente se perciben de forma aislada. La artista plantea una equivalencia entre pintura, arquitectura y experiencia corporal, donde las categorías disciplinarias pierden rigidez.
El proyecto introduce además una relación directa con la historia del edificio, concebido originalmente como lugar de intercambio mercantil. Esa condición de tránsito y apertura se reinterpreta a través de una intervención que entiende el espacio como superficie activa. El título Arrels remite a esa dimensión de arraigo y expansión simultáneos, en la que la pintura se vincula con la memoria del lugar sin recurrir a una narrativa ilustrativa.
La producción del proyecto es el resultado de una colaboración entre el Govern de les Illes Balears y Es Baluard Museu, con la participación de Christoph Steinmeyer y la coordinación general de Jackie Herbst junto al equipo de la artista.
En Arrels, Grosse amplia su investigación sobre la pintura como dispositivo espacial y sensorial. La obra se despliega como un sistema abierto que altera la experiencia de la arquitectura sin modificar su estructura. El resultado es un entorno donde el color organiza la percepción y aspira a redefinir la relación entre cuerpo, espacio y mirada.
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