Vista de la exposición 'La lentitud de la luz' de María Lara en CentroCentro (Madrid). Foto de Amapola Creativa. Cortesía de CentroCentro.
CentroCentro (Madrid) dedica a María Lara una exposición que invita a detener la mirada y redescubrir una de las trayectorias más singulares de la abstracción española contemporánea. La lentitud de la luz, abierta hasta el 15 de noviembre en la planta 5 del espacio del Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, reúne 40 pinturas y dibujos que recorren los últimos veinticinco años de producción de la artista granadina.
Comisariada por Armando Montesinos, la muestra constituye la primera exposición institucional en Madrid dedicada a la obra de Lara y propone un acercamiento a una práctica artística construida desde la precisión, la observación y una profunda investigación sobre las posibilidades de la pintura. Durante décadas vinculada a la idea de una «pintora secreta» por su trabajo desarrollado en la intimidad del estudio, María Lara ha mantenido una trayectoria coherente y silenciosa, centrada en explorar los elementos fundamentales del lenguaje pictórico.
Su obra parte de una concepción cercana al pensamiento minimalista, donde el color, la geometría, el formato y la composición adquieren una dimensión protagonista. Sus pinturas prescinden de referencias narrativas para concentrarse en la experiencia visual y en la capacidad de una superficie para transformar la percepción. Cada pieza nace de una atención minuciosa hacia las variaciones de la luz, los matices cromáticos y las relaciones espaciales que se producen dentro del propio cuadro.
El título de la exposición, La lentitud de la luz, alude precisamente a esa forma de aproximarse a la pintura: un tiempo pausado que permite percibir cambios casi imperceptibles, vibraciones cromáticas y equilibrios que se revelan progresivamente ante el espectador. La obra de Lara plantea una relación contemplativa con la imagen y propone una mirada distinta frente a la velocidad visual de la cultura contemporánea.
Para Julieta de Haro, directora artística de CentroCentro, la exposición supone una oportunidad para situar en primer plano la importancia de una artista cuya aportación ha sido fundamental dentro de la abstracción española reciente. En los últimos años, la presencia de María Lara en instituciones, galerías y colecciones públicas ha aumentado, acompañando una nueva valoración crítica de una producción marcada por la constancia y una elevada exigencia estética.
Nacida en Loja, Granada, en 1940, María Lara se formó en la Escuela de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría de Sevilla y en la Facultad de San Fernando de Madrid. Sus viajes y estancias en Italia, Grecia y Francia contribuyeron a consolidar una mirada artística propia. Desde 1985 comparte estudio en Madrid con el artista Mitsuo Miura, con quien mantiene un vínculo personal y creativo. A lo largo de su carrera ha combinado la creación con la docencia y la gestión cultural, además de su colaboración con la Galería y Ediciones Ginkgo entre 1989 y 1999.
Su obra forma parte de colecciones como el Museo Helga de Alvear, el MUSAC, la Junta de Andalucía o la colección Caja Madrid. Entre sus exposiciones recientes destacan Percepciones de interior en Galería Maior y Galería Adora Calvo, Sensaciones, registros e impresiones en el MUSAC y La luz en el Museo Francisco Sobrino.
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