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Manuel Segade reclama preservar la autonomía del CGAC ante la polémica por la dirección del museo gallego

El debate sobre el futuro del Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC) suma un nuevo capítulo con la intervención pública de Manuel Segade, director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, quien ha pedido a la Xunta de Galicia revisar el proceso que ha llevado a la designación de la nueva dirección del centro compostelano. En un artículo publicado en La Voz de Galicia bajo el título «CGAC. En defensa de lo normal», Segade defiende la necesidad de mantener los criterios profesionales y la independencia que históricamente han acompañado a las instituciones dedicadas al arte contemporáneo.

La controversia en torno al CGAC se inició tras el cambio en el modelo de selección de su dirección y el posterior nombramiento de Eva López Tarrío al frente del museo. La modificación del sistema, que vinculó el acceso al puesto a un proceso de libre designación reservado a personal funcionario, generó críticas entre distintos sectores del arte contemporáneo, que cuestionaron el alejamiento de los modelos habituales de concurso público basados en la valoración de trayectorias profesionales, proyectos curatoriales y experiencia en gestión cultural.

La búsqueda por la autonomía de los museos públicos contemporáneos

En su artículo publicado en La Voz de Galicia, Segade sitúa el debate en una cuestión más amplia: el papel que deben desempeñar los museos públicos de arte contemporáneo y los criterios que garantizan su autonomía. En su texto reivindica la importancia de contar con equipos directivos seleccionados mediante procedimientos abiertos a profesionales del sector, capaces de aportar experiencia, conocimiento especializado y una visión estratégica para instituciones con una función cultural de largo alcance.

El posicionamiento del director del Reina Sofía se suma a una serie de manifestaciones críticas procedentes de artistas, comisarixs, investigadorxs y agentes culturales que han expresado su preocupación por el rumbo tomado en la gestión del CGAC. La campaña «Se afunde é porque pesa: SOS CGAC» reunió más de 1.500 adhesiones y convirtió el debate sobre la dirección del centro en una de las principales controversias recientes dentro del ámbito artístico gallego.

Desde su apertura en 1993, el CGAC ha ocupado un lugar central dentro del mapa del arte contemporáneo en España. Su programa expositivo, sus vínculos con la creación internacional y su papel como espacio de investigación y difusión han configurado una identidad propia que ahora vuelve a estar en discusión. Para Segade, la defensa de esta trayectoria pasa por preservar unas estructuras de gestión alineadas con las prácticas habituales de las instituciones culturales contemporáneas.

La intervención del director del Reina Sofía llega en un momento especialmente sensible para el sector cultural gallego, marcado por una fuerte movilización alrededor del museo compostelano. Las críticas han abierto una conversación sobre la relación entre administración pública, modelos de gobernanza y autonomía profesional en los centros de arte.

La carta se publica en un contesto de protestas crecientes el Reina Sofía

El artículo de Segade aparece además en un momento especialmente complejo para el propio Museo Reina Sofía. Su publicación coincide con un periodo de protestas laborales y una huelga indefinida protagonizada por un grupo de trabajadorxs del museo madrileño, una situación que introduce una nueva dimensión en el debate sobre las condiciones laborales, los modelos de gestión y las estructuras de poder dentro de las grandes instituciones culturales públicas.

La coincidencia introduce una cierta paradoja: las reflexiones de Segade sobre la autonomía, la profesionalización y los criterios de gestión del CGAC se producen mientras el museo que dirige atraviesa una situación de fuerte tensión interna. Dos debates que, aunque responden a problemáticas diferentes, convergen en una misma cuestión de fondo: cómo se articulan la gobernanza, la representación y las condiciones de funcionamiento de las instituciones culturales contemporáneas.

Más allá del caso concreto del CGAC, la polémica vuelve a situar en primer plano un debate recurrente dentro del sistema del arte español: cómo garantizar que los museos públicos desarrollen proyectos sólidos, independientes y conectados con las prácticas contemporáneas, al tiempo que revisan sus propios modelos de organización. La discusión sobre el centro gallego se convierte así en un nuevo capítulo de una conversación más amplia sobre el presente y el futuro de las instituciones culturales.

Redacción

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