09 enero 2026

Jordi Colomer y la ciudad sin fin en Albarrán Bourdais (Madrid)

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Con la exposición 'EVERYTHING UNDER THE SUN?', Colomer presenta en la galería Albarrán Bourdais una reflexión expandida sobre la ciudad, la utopía y el espacio público.

Jordi Colomer, 'Modena Parade / Modenese'. 2022 (Fotograma). Cortesía Colección del artista. Barcelona

El próximo 17 de enero, Albarrán Bourdais (Madrid) inaugura EVERYTHING UNDER THE SUN?, la primera exposición individual de Jordi Colomer (Barcelona, 1962) en la galería. Abierta hasta el 21 de febrero, la muestra llega apenas un año después de la amplia retrospectiva que el Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA) dedicó al artista, bajo la curaduría de Martí Peran, y se presenta como un nuevo capítulo en una investigación sostenida en torno a la ciudad entendida como escenario simbólico, político y social.

Lejos de plantear un balance retrospectivo, Colomer propone un conjunto de obras recientes (esculturas, vídeos, dibujos y collages) que reactivan algunas de las cuestiones centrales de su práctica: las tensiones entre utopía y distopía, la construcción de imaginarios urbanos y la forma en que los cuerpos, el lenguaje y la arquitectura configuran modos de habitar. La exposición se articula como un sistema de dispositivos abiertos, más cercano a una hipótesis en desarrollo que a una afirmación cerrada.

El punto de partida conceptual de EVERYTHING UNDER THE SUN? se encuentra en la Ciudad Lineal de Arturo Soria, uno de los proyectos más ambiciosos del urbanismo moderno. Colomer se interesa especialmente por una formulación temprana de esta propuesta, en la que Soria imaginaba una ciudad futura extendida como una única calle continua capaz de unir extremos geográficos y culturales aparentemente inconciliables. Esta visión expansiva, tan radical como irrealizable, sirve de marco para pensar la persistencia de los ideales modernos y sus resonancias en el presente globalizado.

A partir de esta premisa, el artista desarrolla una serie de cartografías fragmentarias en las que se superponen nombres de lugares, alfabetos, idiomas y sistemas de señalización. Estos mapas no aspiran a la representación fiel de un territorio, sino que funcionan como espacios de fricción donde las nociones de identidad, pertenencia y localización se vuelven inestables. La geografía que emerge es móvil y ambigua, marcada por desplazamientos, solapamientos y pérdidas de referencia.

‘Madrid remendado y Madrid nuevo’ publicado en ‘El Progreso’ (6 de marzo de 1882), donde Soria expone por primera vez la idea de la Ciudad Lineal.

Uno de los elementos centrales de la exposición es una parada de autobús construida a escala real y pintada con colores vibrantes. Situada simbólicamente en un punto indeterminado entre Pekín y Bruselas, la estructura invita al público a ocupar temporalmente un lugar dentro de esta ciudad lineal imaginada. Más que un nodo funcional, la parada propone una experiencia de espera y encuentro: un espacio efímero, compartido, que remite a la dimensión social del espacio público y a su condición transitoria en la ciudad contemporánea.

La muestra se completa con una nueva serie de maquetas-escultura que evocan una ciudad-periferia continua, formada por arquitecturas genéricas y repetitivas: centros comerciales, hangares, bloques residenciales o pequeñas torres de apartamentos. Estas construcciones, que remiten tanto al juego como a la abstracción moderna, aparecen dominadas por una capa superior de anuncios, soportes de eslóganes y estructuras monumentales. Las frases que los habitan prometen futuros imprecisos o formulan consignas ambiguas, combinando humor y extrañeza, y dejando entrever mecanismos de persuasión y control inscritos en el paisaje urbano.

El lenguaje se infiltra también en el espacio expositivo a través de escrituras suspendidas en las paredes de la galería, inspiradas en campañas históricas de promoción turística de España. Releídas desde el presente, estas frases se cargan de nuevos significados y activan una distancia crítica entre las imágenes idealizadas del territorio y las realidades que pretenden representar.

En diálogo con estas ciudades imaginadas, el vídeo Modena Parade introduce una dimensión performativa y colectiva. La obra documenta una procesión participativa realizada en Módena en 2022, concebida como un gesto de reapropiación del espacio público en un contexto postpandémico. Al transformar una acción efímera en relato visual, Colomer subraya la ciudad como lugar de ritual, encuentro y experiencia compartida.

Redacción

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