22 septiembre 2026

Entre urgencias y metáforas: el MACBA obstinado de Valentín Roma

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Valentín Roma asume la dirección del MACBA con un plan de tres años centrado en los usos del museo, su colección, las audiencias y su relación con Barcelona.

Retrato de Valentín Roma, Director del MACBA - Museu d'Art Contemporani de Barcelona. Foto de Miquel Coll.

Las expectativas sobre la nueva dirección del MACBA son muchas y Valentín Roma lo sabe. Su nombramiento fue aprobado por unanimidad después de un proceso de selección en el que presentó un proyecto sólido, situado y viable. Tras diez años al frente de La Virreina Centre de la Imatge, Roma asume ahora las riendas de una institución de otra escala, con una historia compleja y una relación con la ciudad que vuelve a estar en el centro del debate. El reto exige rigor y también obstinación: una forma de trabajar que quiere huir de la sofisticación cuando esta se convierte en un fin en sí mismo.

Durante su presentación ante la prensa, celebrada esta mañana ante un auditorio lleno, Roma recurrió a la filósofa Isabelle Stengers y a su distinción entre «urgencias» y «metáforas». Las primeras reclaman velocidad; las segundas permiten detenerse y pensar de otro modo. La pregunta que trasladó al museo fue qué debe atender una institución cultural: aquello que la acelera o aquello que la obliga a ralentizarse y formular nuevas preguntas?

De ahí que Roma no plantee una refundación radical del MACBA. Su proyecto parte de la memoria institucional construida desde 1995 y del trabajo desarrollado por sus equipos. El nuevo director considera que el museo ha encontrado algunos de sus momentos más fértiles cuando ha recorrido vías inesperadas o insubordinadas. Su escala, su historia y su colección le permiten, según explicó, mantener una posición centrada en los contenidos y resistir las lógicas de marketing que atraviesan buena parte del sistema cultural.

La idea de los usos articula buena parte de su propuesta. «El uso legitima e instituye el museo», afirmó durante la rueda de prensa; el desuso puede diluirlo. Desde ahí plantea un plan director de tres años que deberá ser evaluado después de ese periodo. La programación, la colección y las formas de relación con el público quedan vinculadas a una misma pregunta: qué puede hacer el museo y qué usos puede generar en torno a sus contenidos.

Las audiencias aparecen dentro de ese planteamiento con una aproximación deliberadamente cuidadosa. El MACBA recibe actualmente alrededor de 200.000 visitantes al año y Roma señala como horizonte recuperar, al menos, los cerca de 330.000 registrados antes de la pandemia. El dato, sin embargo, no se plantea como una meta inmediata. El crecimiento sostenido requiere tiempo, diagnóstico y escucha, además de modificaciones en los contenidos y formatos. Roma subrayó que quizá haya menos capacidad de atención por parte de los públicos, pero sí existe una capacidad de desatención que el museo debe aprender a atravesar. Antes de crecer, plantea comprender cómo se relacionan los públicos con la institución y qué puede hacer que sus propuestas resulten legibles.

Presentación a prensa de Valentín Roma, nuevo Director del MACBA – Museu d’Art Contemporani de Barcelona. Foto de Miquel Coll.

Esta concepción del tiempo también afecta a la colección. Roma propone elaborar un plan patrimonial específico, vinculado a la política de archivo y a la memoria institucional, que permita construir una cronología propia y situar los fondos del MACBA dentro de redes internacionales. Su presentación deberá incorporar otros relatos y formas de explicación, evitando reducir la colección a una lógica de inventario.

El otro gran asunto que atraviesa el futuro inmediato del museo es su ampliación. El proyecto arquitectónico ha generado durante los últimos años un debate público en Barcelona, especialmente en torno a su impacto sobre el entorno de la plaza dels Àngels y el Raval. La ampliación se encuentra además vinculada a un proceso de transformación más amplio del área, lo que ha situado al MACBA ante preguntas que exceden la arquitectura del edificio. Roma afirmó que confía en el proyecto, que considera proporcionado y adecuado para ordenar parte de las dinámicas internas de la institución. Hacia fuera, apuntó, habrá que aprender a explicar, escuchar y negociar.

Esta relación con el exterior conecta con otra de sus premisas: un museo no puede hablar continuamente de sí mismo. Para Roma, formar parte de una ciudad implica incorporar debates, conflictos y expectativas que exceden el propio campo artístico y encontrar formas de trabajar con ellos desde la institución. Esa apertura tendrá también una traducción en la programación que se desplegará durante los próximos años, con espacio para prácticas que no hayan sido concebidas específicamente para el circuito museístico y que puedan introducir otras formas de conocimiento, participación o producción cultural. La cuestión pasa por ampliar aquello que el museo considera susceptible de entrar en sus espacios y por atender propuestas cuya relación con la institución todavía esté por definir. La referencia al ensayo Historia y obstinación, de Alexander Kluge y Oskar Negt, le sirve para reivindicar esas pequeñas reservas de imaginación capaces de resistir la uniformidad.

Roma quiere un MACBA obstinado, atento a su propia historia y dispuesto a mirar hacia delante. El proyecto se medirá en los próximos años, pero las premisas que ha planteado invitan, desde ya, a confiar en su recorrido y a acompañar una propuesta que entiende el museo como una institución abierta, exigente y conectada con su tiempo.

Carolina Ciuti

Sobre la autora

Carolina Ciuti (Pistoia, 1990) es comisaria de arte contemporáneo. Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Florencia y con un máster en Arte Contemporáneo por el Sotheby’s Institute of Art de Londres, desde 2021 dirige la revista digital exibart.es. Fue Directora Artística del festival LOOP Barcelona (2017–2022), donde también trabajó como comisaria desde 2015, produciendo y comisariando exposiciones y eventos con artistas como Regina De Miguel, Basim Magdy, Agnes Meyer-Brandis y Aleksandra Mir, entre otrxs. Ha comisariado proyectos en instituciones como Fundació Suñol, MACBA, Museu Tàpies, KBr Centro de Fotografía de Fundación MAPFRE (Barcelona), FIAC (París) y Westbund Art & Design (Shanghái), entre otras. Es editora de las publicaciones Before the Name (RAM Editions, 2018) y I Have A Friend Who Knows Someone Who Bought a Video, Once (Mousse Publishing, 2016).