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Instituir sin institucionalizar: La Virreina (Barcelona) presenta su programa para 2026

La programación de La Virreina Centre de la Imatge (Barcelona) para 2026 sigue expandiendo las líneas de investigación que han definido el proyecto durante la última década. Si en 2025 el centro se organizó alrededor de la pregunta por la vigencia de la radicalidad, este año el director Valentín Roma propone un programa de exposiciones y actividades públicas articulado en cuatro ejes temáticos que funcionan como campos de resonancia: cinematografías seminales; institucionalidad sin instituciones; puntos ciegos de la historia; y palabras para desordenar el mundo.

El primero de estos ejes se presenta como el núcleo vertebrador de la temporada. La exposición dedicada a Jean-Luc Godard (París, 1930 – Rolle, 2022)​​, comisariada por Manuel Asín, se anuncia como la muestra más ambiciosa realizada hasta ahora sobre el cineasta tras su muerte y ocupará, de manera excepcional, la totalidad de la planta expositiva de La Virreina. El proyecto reúne abundante material inédito, incluidos cuadernos de trabajo, gracias a la colaboración directa de herederxs y personas del círculo cercano de Godard. Más allá de su dimensión monumental, la exposición se inscribe en una línea de trabajo sostenida por el centro desde 2016, orientada a pensar el cine desde una museografía que esquiva tanto el didactismo como el repliegue endogámico del circuito cinéfilo. En palabras de Roma, se trata de «construir una manera de enseñar a los cineastas» que dialogue con el arte contemporáneo sin diluir la complejidad de las prácticas fílmicas.

El segundo eje, institucionalidad sin instituciones, aborda un terreno especialmente sensible en el contexto español. Roma subraya la fuerte tendencia a la burocratización de la cultura, frente a la cual emergen prácticas instituyentes que generan comunidad y sentido sin cristalizar en estructuras formales. Bajo este prisma se presentan dos exposiciones que reconstruyen una genealogía de la cultura independiente barcelonesa posterior a 1992. Por un lado, Gràcia Territori Sonor 1996-2026, proyecto asociativo clave en la difusión de la música experimental, que se presenta comisariado por sus propixs integrantes. Por otro, la muestra dedicada a la revista De Calor, publicación que, durante apenas tres años, condensó una crítica cultural áspera y decisiva para su tiempo, descrita por el director como «guarrindonga» en un gesto deliberadamente desmitificador.

Imágenes de la revista ‘De calor’.

El tercer eje se articula en torno a los puntos ciegos de la historia y profundiza en una perspectiva microhistórica que ha ganado peso en la programación del centro. Las dos exposiciones aquí reunidas cuestionan la narrativa simplificada del conservadurismo norteamericano, entendida como un fenómeno de larga duración. Una historia americana, dedicada a Marion Scemama (Marruecos, 1950) y David Wojnarowicz (Red Bank, 1954 – Nueva York, 1992), sitúa la producción cultural disidente de los años ochenta y noventa en el contexto de la epidemia del sida y las políticas reaccionarias de la era Reagan. A su vez, Un montón de preguntas sin respuesta, de Alex Reynolds (Bilbao, 1978) y Robert M. Ochshorn (1987), documenta las ruedas de prensa del Departamento de Estado estadounidense durante el final de la administración Biden, poniendo en evidencia los silencios institucionales en torno al genocidio en Palestina.

El cuarto eje, palabras para desordenar el mundo, desplaza la atención desde la ontología del arte hacia sus usos. Roma plantea que una de las funciones del arte consiste en generar desajustes allí donde domina el consenso. Desde esta perspectiva se sitúan las exposiciones de Oier Etxeberria (Azpeitia, 1974), Frederic Amat (Barcelona, 1952) y Juana Dolores (El Prat de Llobregat, 1992), que exploran las relaciones entre lenguaje, economía y poética como herramientas de fricción simbólica y política.

En conjunto, la programación de 2026 refuerza la posición de La Virreina como un espacio de investigación crítica que entiende la exposición como dispositivo de pensamiento. Lejos de ofrecer un relato unificado, el centro apuesta por una constelación de prácticas y temporalidades que interpelan al presente desde sus márgenes, sus archivos y sus formas de desorden.

Marion Scemama, ‘David and I’, Albuquerque, 1991.
Redacción

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